#39. Aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades cortas: Camino hacia el liderazgo consciente con Ignacio Álvarez de Mon.

El Aprehendedor
El Aprehendedor
#39. Aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades cortas: Camino hacia el liderazgo consciente con Ignacio Álvarez de Mon.
Cargando
/

PUEDES ESCUCHAR EL EPISODIO EN:

 

Entrevista con Ignacio Alvarez de Mon.

 

Profesor de liderazgo y demás materias relacionadas con el comportamiento humano, en la vida en general y en la profesional en particular. Escritor de libros que le han enriquecido mucho escribir.

Investigador por “obligación” y tratándolo de llevar lo mejor que puede. Aprendiz permanente en el ámbito del desarrollo personal y espiritual. Padre de dos hijos, marido de su mujer, espera que amigo de mis amigos, y ser humano feliz de compartir sus inquietudes con otros seres humanos a lo largo del camino de la vida.

 

Lo puedes localizar en:

– LinkedIn: linkedin.com/in/ignacio-álvarez-de-mon-09302a8b

– Email: ignacio.alvarezdemon@ie.edu

– Biografía y CV: https://www.ie.edu/es/universidad/acerca-de/claustro/ignacio-alvarez-de-mon/

 

 

Transcripción del episodio:

Ignacio:

El problema que tenemos egoicamente, volvemos al ego, es la comparación con los demás.

Cuando tú te comparas con los demás, ya has perdido. Porque vale, hoy ganas en comparación con Fulanito, pero vendrá Menganito mañana que te va a ganar. Y además, las referencias de si soy mejor o peor son externas, no las decides tú, las decide un mercado, un jefe, vete a saber qué.

Entonces has iniciado una batalla que ya has perdido. Y además a ti no te hacen mejor o peor que Fulanito, sea de una determinada manera u otra, porque a lo mejor somos como somos. En cambio, ¿qué es la nobleza? Hay una frase muy bonita que es ¿qué es la nobleza? ¿Qué es ser noble?

La nobleza significa ser mejor de lo que tú eras. Esa referencia sí la tienes y esa evolución sí que la puedes controlar tú. ¿Y además eso lo verás tú y lo verán los demás y te dirá “Oye César, la verdad es que quién te ha visto y quién te ve”. A mí eso me lo dicen mucho últimamente.Debía ser un centro de 1000 pares de narices antes. Pero el quién te ha visto y quién te ve, cuando es en plan positivo, si es que eso es lo único que puedo controlar.

Mi reto es ser mejor de lo que yo era.

César:

Lo que pasa que el mundo nos mete en la competitividad, con lo cual es que es todo lo contrario.

Ignacio:

¿Sabes lo que dicen los místicos?

Dicen hay que hay que estar en el mundo, pero no pertenecer al mundo. Entonces, ¿cómo estar en el mundo sin pertenecer al mundo? ¿Cómo ir en el coche pero sin que el coche te gobierne? ¿Sabes? Al final hay que pagar facturas.

Yo mis clases me las siguen dando porque mis alumnos me evalúan bien, pero yo no puedo estar en función de la evaluación de mi alumno. ¿El renunciar al resultado, al final ¿qué es? Hacer las cosas bien desde el punto de vista consciente y leer algo consciente.

Tener primero la mejor de las intenciones. Ahí algunos fallan. Hay gente que viene con mala intención, igual ya lo llevamos mal. Oye, esto es, esta charla. Oye, tanto tú como yo tenemos una buena intención. Es decir, queremos que ayude a quien le pueda ayudar. Tener la mejor información posible. Eso también. Cuanta más información tienes y menos sesgada y más objetiva, mejor sabes hacer las cosas.

Luego hacer la práctica y entrenar lo más posible. Nadal o yo que sé, o Djokovic, cuanto más entrenan, mejor juegan. Qué casualidad. Y la cuarta pata, que es la que te quería comentar, es y suelta el resultado. El resultado no depende de ti.

Entonces, al final, cuando tú sueltas el resultado, te entra esa aceptación, esa paz interior. Entonces, ¿qué pasa? Que el mundo en el que vivimos nos fichan por resultados.

Nos promocionan por resultados, nos halagan por resultados. Eres el resultado. Entonces, es invertir la lógica. En vez de quiero tener, para tener quiero hacer y para hacer quiero ser, es lo contrario. ¿Qué quiero ser? Soy. ¿A partir de ahí qué hago? ¿Y a partir de ahí, qué tengo?

César:

Bienvenidos al podcast el Aprehendedor con César López Benito, donde encontrarás charlas para buscar caminos de mejora en lo personal y en lo profesional.

Hoy tenemos en el podcast al gran Ignacio Álvarez de Mon. Ignacio es profesor del Instituto de Empresa sobre el ámbito del liderazgo y y demás materias relacionadas con el comportamiento humano, tanto en la vida en general como en la profesional en particular.

Escritor de libros muy recomendables, por citar algunos de ti depende el desafío de la felicidad. Comenta que su nuevo proyecto será un libro novelado que tratará sobre el liderazgo consciente, con la idea de consciencia, con una clara dimensión espiritual.

Dice que se considera un aprendiz permanente en el ámbito del desarrollo personal y espiritual. Un lujazo para el podcast entrevistar a este sabio.

Con ustedes, Ignacio Álvarez de Mon.

César:

¿Ignacio, qué tal?

Muchas gracias por estar en el podcast. Un auténtico placer.

 

Ignacio:

Gracias a ti por traerme.

 

César:

Y nada, empezamos, si te parece.

Mira, leyendo tú preparando la entrevista, leyendo el libro el desafío de la felicidad, comentabas lo que dijo la doctora Elizabeth Kurler Ross sobre ella. Era especialista en tratar enfermos terminales.

Ignacio:

Terminales, sí.

César:

Señalaba que las personas, antes de morirse, dice, se arrepienten principalmente de dos circunstancias, dice, una, de no haberse reconciliado con un ser querido y de no haberse atrevido a hacer más cosas.

Y tú preguntas en el libro qué haríamos, qué no hemos hecho y qué nos podría venir muy bien si nos quitáramos el miedo de encima. Entonces, mi pregunta es, o sea, ¿cómo crees que podemos afrontar el miedo de una manera más efectiva?

Ignacio:

Qué buena pregunta. Primero, reconociéndolo, o sea, admitiéndolo.

El miedo forma parte de nuestro ADN y de lo que somos como seres humanos. Luego, una vez que lo reconoces, no pelearte con él.

Mucha gente al final lo que hace es o lo niega, o lo combate, o no se lo permite o lo reprime.
Entonces, como todo en la vida, o lo aceptas o aquello te puede. Entonces, aceptar que el miedo es un recurso, que es un recurso muchas veces necesario. El problema que tenemos en esta sociedad es que un recurso que debería ser excepcional para una situación límite en la cual te permite escapar, lo hemos hecho crónico y entonces el miedo lleva al final a la anulación de la propia capacidad.

Y segundo, al estrés, a la agonía. Entonces, primero reconocerlo. Luego saber qué tipos de miedos hay, que hay diferentes tipos de miedos. Todos tenemos los mismos en diferente grado y demás.

Y luego, si me permites, César, por ir un poco al dar el salto ya cuántico y el salto mortal, yo creo que lo contrario del miedo es el amor. El amor entendido como comprensión, no el amor, digamos, al que estamos más acostumbrados, más egoico, más de cariño, más de te quiero mientras me quieras, pero cuando no me quieras te dejo de querer y te odio. Ese no es el amor.

El amor con mayúsculas es comprensión. ¿Comprensión de qué? De lo que es la vida y de lo que va la vida. Dices, Ignacio, ¿y qué es la vida? Pues mira, ahora lo vamos a ver tú y yo y a ver, y en el camino nos encontraremos.

Pero cuando hay comprensión amorosa y entiendes de qué va la vida y no esperas de la vida nada más que lo que la vida te puede ofrecer, el miedo empieza a bajar y a rebajarse. Entonces, miedo es contrario a amor. Cuanto más amor ponemos en nuestra vida, el miedo va declinando, pero no es fácil.

César:

¿Y tú crees que el miedo lleva a la desmotivación? ¿Y esa desmotivación como? Porque hablas en tu libro mucho sobre el tema de las motivaciones extrínsecas, intrínsecas.

¿Y qué sugerencias darías alguien para salir de la desmotivación?

Ignacio:

A ver, al final la desmotivación, motivación viene de moverse. Es que cuando tú estás desmotivado es que no encuentras motivos para moverte, para ni siquiera
levantarte, para no, estás falto como de ilusión.

Yo creo que te decía cuando nos presentamos el primer día y tal por correo electrónico, igual yo tengo una suerte, y es que yo tengo poca capacidad de sufrir. Hay gente que tiene mucha capacidad de sufrir y cuelga en su mochila muchas piedras y las va arrastrando.

Yo tengo la ventaja de ser un frágil en ese sentido, y en cuanto sufro, salto. Sé que algo tengo que cambiar. Entonces, yo a la gente que ahora mismo nos escuche y se sienta desmotivada, que lo vea como una buena noticia, que lo vea como un trampolín desde el cual puedes empezar a saltar y a cambiar tu vida.

Entonces, al final, si estás desmotivado es porque no encuentras un sentido a lo que estás haciendo. E incluso iría un poco más a quién eres y para qué estás aquí. La motivación extrínseca siempre ayuda. El reconocimiento de un jefe, una subida del salario y tal, siempre ayuda. Pero digamos que es un recurso con patas cortas.

El siguiente paso es la motivación intrínseca, que es cuando alguien se dedica a hacer lo que más le gusta durante más tiempo.

César:

Sí.

Ignacio:

Entonces dices, eso ya tiene una capacidad 1 estabilidad mayor, porque estás conectando con tu auténtico ser, el privilegio de estar, por ejemplo, trabajando en algo que te permite desarrollar tus facultades naturales, tus talentos, tus habilidades.

Mucha gente renuncia a desarrollar en sus trabajos lo que naturalmente se le da mejor, y eso es una renuncia terrible, muchas veces por miedo.

Y ya el tercer tipo de motivación, que es un poco la que te decía antes con el tema del amor, es la motivación trascendente, aquella en la cual tú ya conectas no sólo con tus capacidades y tus potencialidades, sino que en el ejercicio de tus habilidades estás al servicio de los demás y consigues contribuir al bienestar, a la felicidad de los otros y encajar a los otros. Entonces eso ya es la pera.

Entonces cuando tú estás ahí, digamos que conectas más con tu auténtico yo y conectas más y facilitas más con que la gente conecte con su verdadero, verdadero ser. Entonces en ese proceso vas encontrando la motivación.

Es un poco el sentido, el sentido del vivir y del hacer y de lo que hacemos en el día a día.

César:

Cuando dices lo del sufrimiento, me llamaba la atención porque hoy en día está como muy de moda el tema de la resiliencia y eso de aguantar hasta el final. ¿Dónde está ese punto intermedio entre sufrir y ser resiliente? ¿Aguantar, conseguir lo que quieres?

No sé, ahí hay un punto como muy complicado.

Ignacio:

O la persistencia y la terquedad. ¿Cómo ser persistente, asistente, pero no terco?

A ver, el sufrimiento, mira, yo como sabes, soy profesor y yo a mí siempre me ha gustado un poco retar a mis alumnos y desafiarles, pero con sentido.

Oye, esto es un reto que os mando un desafío, pero con sentido. Y siempre les digo sufrir es una decisión mental.

O sea, si sufres es porque hay algo que no has entendido, porque al final lo que te hace sufrir no es lo que te pasa Zweitausendein, sino la interpretación que tú haces de lo que te pasa. Y dices ¿y eso cómo es posible? ¿Cómo lo puedes demostrar eso?

Porque ante un mismo acontecimiento dos personas no reaccionan igual. Luego el acontecimiento en sí pierde potencia. Lo que gana potencia es la interpretación. Entonces, en el momento en que la gente se da cuenta de eso, primero hay una carga de responsabilidad tremenda, porque si sigo sufriendo veo que yo tengo mucho que ver con ese sufrimiento. Pero luego hay una carga de esperanza y de motivación, en el sentido de yo puedo manejar esta situación de tal manera que el resultado sea no sufrir tanto. ¿Entonces, el sufrimiento qué es? Es una oportunidad de aprendizaje.

Y cuando lo empiezas a ver así, llega un momento donde ese sufrimiento tiene un sentido positivo y proactivo, y al final cambias. ¿Cambias primero por dentro, y luego cuando cambias por dentro empiezas a cambiar por.

César:

Y para darse cuenta de eso no hace falta subir un poco? Sí, claro.

Ignacio:

Sí, sí. Vamos a ver.

El ser humano es un ser que normalmente está destinado a sufrir. ¿Por qué? Porque está destinado a evolucionar. Y parte de la evolución es el aprendizaje. Y el aprendizaje viene a través de aquello que no nos encaja y que nos hace sufrir, que nos descabala. ¿Entonces, qué pasa? Que hay gente hay dos opciones para evolucionar en la vida.

Una es la vía sabia de la sabiduría, que es la gente que, sin necesidad de sufrir mucho, entiende de qué va la vida y se ajusta a ella. O que aprende a través del sufrimiento de otros. Yo te veo sufrir a ti y hombre, pues yo me quiero ahorrar este sufrimiento que César está teniendo. Yo le entiendo, empatizo, pero veo que ese sufrimiento yo me lo puedo evitar. Es una manera sabia de aprender. La mayor parte de la gente aprendemos por saturación de sufrimiento, lo cual quiere decir que yo no voy a cambiar ni voy a aprender hasta que tenga tanto sufrimiento que ya no pueda más. Es como esta botella o este vaso, si rebosa de agua, al final ya no tiene sentido seguirlo llenando de agua. Hay mucha gente que se muere sin haber aprendido de ese sufrimiento. Y se muere en sufrimiento total.

César:

¿Y eso tiene solución o no?

Ignacio:

El sufrimiento lo tiene por definición. ¿Es que vamos a ver, qué es un problema? Tú me hablas de solución. ¿Qué es un problema? Lo que definimos como problema, lo que decidimos que es un problema. ¿Entonces, el sufrimiento es un problema o es una oportunidad de solución? Elige.

Si eliges que el sufrimiento es un problema, te atas a él, te vinculas a él y te vuelves adicto. Hay gente que se adicta al sufrimiento, necesita el sufrimiento para dar sentido a su vida. Y según qué creencias tengas, incluso el sufrimiento está justificado. No es que hemos venido aquí a sufrir. Alternativa a eso. Vamos a ver. ¿Estoy sufriendo? Sí. ¿Qué me está diciendo la vida a través de ese sufrimiento?

Que algo no estoy entendiendo, que algo no estoy comprendiendo. ¿Qué tengo que comprender que no estoy comprendiendo? Entonces, abres tu mente, abres tu corazón, te cuestionas, cuestionas a otros, miras mejores prácticas, gente que en la misma situación lo lleva mucho mejor, y te das cuenta que dices Joder, es que es verdad.

El componente de subjetividad que tiene el sufrimiento es tan grande que en cuanto lo manejas, ese sufrimiento decae, cede. A mí hay una palabra que me parece mágica, que es la de la aceptación. Gran parte del sufrimiento de la gente es no aceptar lo que la vida le trae. Y la vida te va a traer lo que necesitas aprender, no lo que quieres ÿ cuanto más quieres de la vida, la vida más te lo niega.

En el momento en que dejas de pelear con la vida y venga va, vida, dame lo que tienes para mí, te relajas y entonces la vida ya te deja en paz y te has.

César:

Aprendido qué fácil y qué difícil.

Ignacio:

Yo esto lo tengo ya como muy aprendido intelectualmente, espero que algo incorporado existencialmente, pero vamos, me contradigo todos los días en mi práctica soy un ser mortal y muy limitado, pero la teoría creo que más o menos me la sé.

César:

Viene muy a colación el hecho de que me comentaste que estás en un nuevo proyecto escribiendo un libro sobre temas relacionados con liderazgo y hablas del liderazgo consciente. ¿Nos puedes hablar un poquito a qué te refieres con liderazgo consciente?

Ignacio:

¿Sí, a ver, primero, qué es esto de la consciencia? Tengo que hacer una introducción previa. Digamos que todos tenemos dos dimensiones en nuestra personalidad. Una dimensión que es egoica y otra que es más consciente.

La dimensión egoica, que se basa en nuestro ego, es, digamos, el personaje ficticio que todos nos hemos creado, que no somos nosotros. Es lo que aparentamos ser, pero en nuestro foro interno sabemos que no somos ese personaje. ¿Por qué jugamos a ese personaje? Pues porque la sociedad a veces nos lo demanda, porque es nuestra forma de salir adelante en esta selva que a veces se convierte en nuestra vida, porque desde pequeñitos tenemos que afrontar retos, y en esos retos, pues tú tienes que construir una personalidad que te permita.

Entonces, ese ego, ni bueno ni malo, es como el coche que nos trae de Torreones a Madrid. Ya está. Es el coche que está al servicio nuestro para llevarnos de Torreones a Madrid. El problema es cuando el coche toma la dirección y toma la decisión de dónde hay que ir.

Imagínate que tú vienes de Torrelones a Madrid y el coche te dice no, no, hoy vamos a ir a Guadalajara. Aquí el que decide soy yo. El ego es un poco así. Entonces, cuando el ego sobrepasa esa dimensión instrumental y se convierte en la esencia de lo que somos, sin ser la esencia porque es un artificio, ahí es cuando empezamos a tener problemas.

Y entonces el liderazgo, cuando está basado en el ego, y es lo más habitual reconocer gente que llamamos líderes, y si los filtramos un poquito y detectamos cuál es la esencia de ese liderazgo, muchas veces es el ego.

El problema es que ese líder al final tiene pies de barro y el efecto de su liderazgo ÿ también va a ser bastante transitorio, cortoplacista y en algunos casos negativo. ¿Entonces, ese ego, cómo lo podemos identificar? Volvemos al tema del sufrimiento.

Si tú estás sufriendo es porque estás en el ego. ¿Y el ego qué pide? Normalmente pide tres cosas. O sea, tú recuerda la última vez que sufriste en esa situación, tu ego te va a demandar una de estas tres cosas, o las tres seguridad. Es decir, tú tenías planteado un tema, un asunto que iba a salir de una determinada manera y creías que había unas determinadas condiciones, y esas condiciones ya no se dan. Pasas de la seguridad a la inseguridad. La otra es reconocimiento.

El ego lo que pide es permanente reconocimiento. Reconocimiento del jefe, reconocimiento del compañero, del cliente, reconocimiento del amigo, de la mujer, del hijo. Y luego, la tercera cosa que pide el ego es control. Quiero controlar aquello que está o supuestamente está bajo mi control. ¿Qué pasa? Que la vida muchas veces te pone en situación de que hay cosas que no puedes controlar aunque las quieras controlar, que hay reconocimientos que no vas a tener aunque los pretendas tener. Y que hay situaciones que simplemente no son ni seguras ni inseguras. Vienen como vienen. ¿Entonces, dónde le aprieta a cada uno el zapato del ego?

Bueno, a cada uno tenemos ahí el zapato. Ahí, por ejemplo, mi tema es el control. Entonces, yo cada vez que sufro muchas veces está muy unido a un afán de control de algo que está claro que no puedo controlar. Cuanto más me empeño en controlar, más sufro y menos controlo. Entonces, la consciencia es un poco lo opuesto, es ir a nuestro auténtico ser. Entonces, nuestro auténtico ser, digamos que es consciente de sí mismo, de quién eres, del contexto en el que estás. Y luego que todos formamos parte, como una especie de comunidad, de red, de la que todos formamos parte. Y que al final, pues eso, en vez del control desde la consciencia, tú lo que vas es a aceptar. Aceptar la vida tal y como viene, no como tú querías que viniera.

Desde la consciencia ya no buscas la seguridad ni la inseguridad. Lo que te das cuenta es que la vida es un viaje y que ese viaje te ofrece oportunidades, a veces complicadas, otras veces más venturosas.

Y desde la consciencia, en vez de buscar el reconocimiento, es decir César, dime que esto que estoy diciendo te está gustando y le va a encantar a tus oyentes. En vez de buscar el reconocimiento, lo que buscas es el servicio. Es decir, oye, si esta conversación que estamos teniendo tú y yo puede ayudar a alguien, yo ya la doy por buena.

César:

Entiendo. Entonces, entre el liderazgo consciente y liderazgo, digamos, egoico, porque, digamos, el liderazgo egoico es lo que hemos entendido hasta la poliderazgo.

El liderazgo consciente es algo que es como una capa que ha evolucionado y que quiere cambiar el sentido del liderazgo.

Ignacio:

Claro, claro. El liderazgo consciente tendría como base, primero, el aprendizaje constante, la capacidad de ceder el control y de empoderar a los demás.

Tú no puedes empoderar al otro si no quitas poder de ti misma, sino cedes tu propio poder y la capacidad de aceptar las cosas. Y luego, en vez de buscar ese reconocimiento, el halago, el boato, el buscar servir a los demás. Si es que al final estamos hablando de cosas muy sencillas, en muy sentido común. Entonces, cuando tú te rodeas de alguien con esas características, ahí encuentras un verdadero líder. ¿Por qué? Porque al final el verdadero líder es el que genera liderazgos alrededor.

Si yo te preguntara, acuérdate de tu mejor jefe, el jefe mejor que has tenido. Hay gente que se deprime con esta pregunta porque no encuentra. Pero si tú has tenido un buen jefe.

 

César:

Sí.

 

Ignacio:

Si yo te preguntara qué es lo que ese jefe tuvo tan bueno que recuerdas tan bien de él, yo te diría creo que es confianza. Claro, confiaba en ti. ¿Y cómo te demostraba esa confianza?

Con sus acciones, no poniéndote, ¿sabes? No poniendo trabas, dándote oportunidades, apoyándote cuando era más difícil. Y al final era alguien que se mostraba a tu servicio y que la consecuencia de su actuación contigo, de manera sutil, muchas veces de forma cotidiana, lo que te hace es crecer como bueno, pues eso es un liderazgo posible.

 

César:

Vale, vale, vale. Claro, porque te iba a preguntar ¿qué dimensiones tiene ese liderazgo consciente que me acabas de contar? Que el desarrollo personal y liderazgo consciente van unidos de la mano.

 

Ignacio:

Completamente. Es que el ideal empieza por uno mismo. ¿Entonces, si tú no te permites desarrollarte a ti mismo, si no creces en ese camino que hemos hablado, que es la vida y demás, cómo vas a ser un camino de crecimiento para otros? Es imposible.

El drama de algunas organizaciones es que ves en posiciones de alta dirección y de mucho poder a gente que no ha experimentado ese desarrollo personal. Entonces es gente que anda con sus egos batallando y peleando. Entonces, claro, cuando tú batallas con tu ego, lo que generas es otros egos a tu alrededor. Entonces, todo liderazgo pasa por uno mismo.

Entonces, la introspección, el conocimiento de uno mismo, saber cuáles son tus limitaciones, cuáles son tus aprendizajes pendientes, la humildad. Parte del liderazgo consciente es la humildad. ¿La humildad qué es? Es inteligencia, es saber que tú no lo puedes todo. ¿Si es que no sabemos nada, pero qué sabemos? Si cuanto más sabes de algo, más te das cuenta que no sabes nada.

 

César:

Es el autoconocimiento, por lo que dices. Y entiendo que otra palabra importante que no ha salido, que va incluida, es la meditación.

 

Ignacio:

Bueno, la meditación es un camino. A ver, ahí cada uno tiene que encontrar sus caminos, ¿sabes?¿La meditación es un camino que cuando lo encuentras, y yo lo he encontrado y a mí me suele funcionar, vale? No siempre igual ni de igual manera, pero la meditación al final es una manera de acallar la mente, el raciocinio, el para qué, el porqué, el permanente cuestionamiento de las cosas, los objetivos, los resultados, la tensión del día a día.

La mente está muy habituada, y algunas más que otras, hay seres más mentales que otros, a cuestionárselo todo, a buscar una razón para todo, a justificar todo y a encontrar vinculaciones entre lo que nos pasa y lo que hacemos. Y muy orientado a eso, al resultado que quieres, que apeteces. Y entonces la meditación, cuando ya la practicas de una manera más o menos adecuada y cotidiana, lo que te ayuda es a callar la mente. ¿Por vías de qué?

Hay gente que se centra en la respiración, otros usan mantras, lo que sea. Entonces, cuando tú acallas tu mente, tú te das cuenta que tú no eres tu mente, que tú no eres tu mente, que tú no eres ese pensamiento que estás teniendo.

 

César:

No te identificas.

 

Ignacio:

Claro, entonces te desidentificas de tu mente, lo cual es muy bruto, es decir, porque es como desidentificarte de lo que tú creías que eras.

Entonces, en el momento en que te desidentificas de esa mente que es demandante, que es exigente, que es quejosa.

 

César:

Ese es el ego.

 

Ignacio:

Ese es el ego, claro. ¿Entonces, en el momento en que te des identificas de eso, entonces, con qué te identificas? Te identificas con algo que no sabes muy bien qué es, que ya no eres tú, pero eres tú conectado con muchas cosas más.

Pero la consecuencia de todo eso es que te entra una paz interior impresionante. Entonces, hay un triángulo muy bonito que yo también cuento en mis clases a mis alumnos, que es el triángulo virtuoso vicioso, según cómo lo manejemos. El primer vértice del triángulo es la comprensión. ¿La comprensión de qué? Lo que hablábamos antes, de lo que es la vida.

Cuando tú comprendes lo que es la vida, no lo que tú quieres que la vida sea, lo que la vida es de verdad, y esto lo puedes aplicar a cualquier situación, a una riña con un empleado, a un problema en un consejo de administración, a una bronca con tu mujer, a cualquier una pelea con un amigo.

Entonces, cuando tú comprendes de qué va la vida y te das cuenta que te acercas más a entender lo que la vida es, la consecuencia de eso inmediata es que te entra mayor paz interior. Es decir, dejas de pelear y dejas de pelear con el único que peleamos, que es con nosotros mismos, y por tanto dejas de pelear con los demás. Y cuando te entra mayor paz interior, inmediatamente sube tu energía. O sea, somos como pilas, como baterías, el universo entero es energía, esta mesa es energía, tu pensamiento es energía, somos energía.

Entonces, mayor comprensión, mayor paz interior, mayor paz interior, mayor energía. Mayor energía, mayor comprensión. Entonces, triángulo virtuoso, triángulo no comprendo algo, peleo contra ese algo. Ese algo al final es la vida que me estás diciendo César, no te enteras. ¿Pues venga, no quieres lentejas? Dos raciones más.

Eso te lleva al conflicto interior. El conflicto interior te baja la energía. ¿Comprendes?

Entonces, ese camino virtuoso o vicioso, lo que es impresionante es saber que lo podemos manejar, que está a nuestro alcance.

 

César:

¿Y elevando aún más ya la conversación, quería preguntarte para ti qué es la espiritualidad?

 

Ignacio:

¿Pues mira, para mí la espiritualidad, y te lo digo desde mi experiencia, vale?

Con toda la modestia y humildad del mundo, es entender que somos algo más de lo que aparentamos ser. Es decir, que no somos un cuerpo en transición por una vida con una serie de objetivos y resultados que obtener, sometidos o utilizando equirecursos mentales desde los cinco sentidos, con un cuerpo que da para lo que da, que cuando deja de funcionar. Yo creo que somos algo más que eso. Entonces, básicamente, espero estar a la altura de la pregunta, yo lo que creo es que somos almas.

Somos almas con una experiencia transitoria corporal. Entonces, cuando tú ya te ves como un alma y no como un cuerpo, la vida cobra otro sentido, cobra otra entonces, cosas que desde el punto de vista mental, físico y emocional no tienen sentido, desde el punto de vista espiritual lo cobran perfectamente.

Te pongo un ejemplo y sabréis del caso. Hace como dos o tres años, en Madrid, en el retiro, cayó una rama de un árbol y mató a un niño de cuatro o cinco años.

Y ahí estaban los padres. ¿Qué sentido tiene eso desde la racionalidad, desde la corporalidad, desde la emocionalidad, desde la mente? Es un sinsentido. ¿Qué sentido tiene la vida de ese niño, la vida de esos padres? La vida no tiene ningún sentido. Desde la espiritualidad cobra un sentido.

Y ese sentido hace, primero que no te pelees con la vida, porque la vida es como es, y esa rama cayó y ese niño falleció. Te dejas de pelear con eso, lo intentas entender y cuando le das la comprensión desde esa dimensión, ya no sólo esa rama, sino que el más pequeño incidente, se te cae el café en la camisa.

Y eso también cobra sentido. Entonces, yo tuve las crisis que hay que tener. Yo soy muy estándar, yo soy muy poco original. Yo tuve la crisis de los 40, la crisis de los 50, y la de los 50 fue la más fuerte. ¿Y sabes lo que me decía para mis adentros en esa crisis? Teniéndolo todo, no soy feliz. Yo revisaba mis condiciones objetivas. Yo tenía hijos que no me podía quejar, una mujer que me aguanta y que ahí está, un trabajo, en fin, para qué te voy a contar. Un privilegio, amigos.

Y yo no soy feliz, soy un infeliz y soy tonto de baba. Hay algo que a mí no. Entonces, por esta vía de la espiritualidad, y te hablo de mi experiencia, es como ese Tetris que contaba antes fuera de la grabación, cuando en el Tetris hay una pieza que encaja y todo el Tetris vuelve a encajar.

Lo que pasa es que esto es muy radical, es muy revolucionario y alguno de tus oyentes va a flipar con esto y va a decir estos han tomado unas hierbas aquí antes de venir y están tallados los efectos. Es muy radical, pero es una radicalidad que te eleva a lo máximo, pero que es muy operativa, que la puedes aplicar al día a día.

Y sobre todo, lo que siempre decimos en estas cosas, esto no hay que creer nada de todo esto, lo que hay que hacer es Oye, vamos a probarlo y a ver cómo nos va. ¿Es como aquel que nada y le sienta bien, macho, no te cuestiones más, sigue nadando, ¿sabes? Pues esto es lo mismo.

Entonces, verificar y las verificaciones están ahí. O sea, hay resultados que empiezas a ver cuando empiezas en este camino.

César:

Has dicho alma transitoria.

 

Ignacio:

Bueno, alma que transitoriamente está en una experiencia corporal.

 

César:

Sí, está en una experiencia corporal. En tu libro, creo que era el de la felicidad, no me acuerdo muy bien, comentabas que el tiempo y la muerte son como los dos grandes asuntos de la vida de uno, que va un poco lo que. ¿Alma trasitoria, sé que esta pregunta es un poco complicada, pero cómo crees que deberíamos gestionar el tiempo y la muerte?

 

Ignacio:

Bueno, yo el próximo libro, cada uno con sus libros, muestra la evolución personal que va teniendo.

Entonces, yo no sé entonces qué te contestaría. Lo que te contesto ahora es que tiempo y muerte son dos creaciones nuestras que depende cómo las interpretes, son falsas. El tiempo no existe. El tiempo es una creación nuestra que necesitamos para mover nuestras agendas y actuar.

Pero el tiempo, desde esta dimensión más espiritual, existencial, es un continuo ÿousand. En ese continuo, realmente el único tiempo por vivir y por realmente exprimir es el presente. El problema que tiene la gente que sufre es o bien está pegada a un pasado, que el pasado está y ya no puede cambiar a través de la culpa, o está pegada a un futuro que le atemoriza, que le agobia y que le conecta con el miedo.

Entonces, si el tiempo lo vemos más como un continuo, al final el único tiempo que puedes manejar es el presente. Yo creo que parte de este liderazgo consciente conlleva ojo, puedes hacer planes de futuro, puedes aprender del pasado experimentado, pero al final saber que el reto es el día a día y el tiempo presente, que al final es el que existe de verdad. Y la muerte, claro, depende. Desde la espiritualidad no hay muerte, lo que muere es el cuerpo, pero el alma pervive.

Entonces, claro, insisto, esto es muy fuerte, muy potente. Esto habrá quien lo crea y habrá quien diga joder, vaya par de piraos. Pero esto está bastante medido y bastante demostrado en términos de felicidad. Y además los estudiosos de la vida, cuando tú tienes una visión trascendente de la vida, es decir, la vida va más allá de lo que aparentemente es la vida, la gente que está en ese ámbito suele ser más feliz y suele ver más sentido a la vida. ¿Entonces, bueno, ahora mismo hay estudios, hay investigaciones que la gente escéptica no les van a valer, sabes?

Pero bueno, hay relatos sobre experiencias cercanas a la muerte, médicos, científicos, neurólogos, que se han caído del caballo y que ante determinadas evidencias y joder, es que esto ya no es una creencia, sino que empieza a ser una evidencia. Es decir, gente que vuelve del otro lado y que te cuenta experiencias.

 

César:

¿Famoso túnel, no?

 

Ignacio:

Claro, pero es gente, fíjate, ya no cuenta sólo la experiencia en el otro lado y en las otras dimensiones, sino que te cuenta mientras supuestamente estaba ya muerto ese cuerpo, te cuenta y te relata con toda certidumbre lo que pasaba en el quirófano mientras ese cuerpo estaba ahí y el vestido que llevaba la enfermera de turno y las conversaciones que tenía con el médico.

O sea, te dices, vamos a ver, si ese cuerpo está muerto y clínicamente está muerto, ¿cómo esa persona ha podido ser consciente de todo eso? Entonces, hay algo más que el cerebro, porque ese cerebro clínicamente estaba muerto. Entonces, claro, ahí es cuando entramos en el mundo de la consciencia y entras en un mundo de conexión espiritual que está muy conectado con lo corporal. Entonces, hoy en día, si a alguien de los que nos están escuchando le inquieta saber sobre esto, lo que sí puedo decir es que hay mucho escrito y mucho por leer y mucho por investigar y que luego cada uno se quede con lo que quiera.

 

César:

¿Ignacio, a ti qué te motiva o quién te motiva? No hablo tanto desde el punto de vista personal, sino desde el punto de vista profesional. ¿Qué es lo que te dices?

Oye, esta persona está empezando un camino y me parece interesantísimo.

 

Ignacio:

Sí, sí, sí, sí. Por ejemplo, pues es que te podría poner ejemplo, yo tengo muy mala memoria, pero vamos, yo todas las mañanas me conecto en YouTube a alguien que además hay veces como yo no sé si es el. ¿Cómo se llama este? El mecanismo.

 

César:

El algoritmo.

Ignacio:

El algoritmo o la consciencia o vete a saber qué, pero es verdad que te suelen traer lo que te viene bien, en eso me gusta. Entonces, yo te citaría a muchos autores y muchas personas. El otro día, antiguantes, hablamos, por ejemplo, de Gonzalo Rodríguez Fraile. Para mí fue un referente, porque fue esa pieza en el Tetris que a mí me encajó.

Entonces, si a alguien le interesa esto que estamos hablando y quiere profundizar un poquito más, Gonzalo Rodri de Fraile es.

César:

Un poco sí, lo pondré en las notas.

Ignacio:

Es un referente del libro “El nuevo paradigma de la realidad” y luego tiene muchas conferencias, muchas charlas en YouTube y como él dice, él tiene un perfil evidentemente muy espiritual, lo verán los oyentes y demás, pero viene de donde viene, de ser empresario, muy pegado a la tierra y tiene un discurso muy aterrizado, es decir, conecta lo divino con lo humano, lo material con lo espiritual. Ese es alguien que recomendaría.

Y a partir de ahí, yo te diría que vayan tirando de los hilos de los libros que lean, que vean la bibliografía citada de los autores que mencionen, que vayan a esos autores.

Una vez que tú te metes en esta vía, es muy fácil empezar a tirar de hilos y que te vengan más autores, más referencias, y ahí que cada uno elija. ¿Yo sí te digo una cosa, yo cuando doy con una charla o con una lectura que me motiva, es como si me enchufaran a la red eléctrica, o sea, me da un subidón que es alucinante, sabes?

Entonces, yo creo que cada uno tiene que buscar sus lecturas y todas esas.

César:

Lecturas y todo ese tipo de personajes que han desarrollado, que han pensado y que han escrito, etc.

Eso es lo que se llama la sabiduría perenne. ¿La humanidad es para ti la sabiduría perenne?

Ignacio:

Porque nada, que no estamos inventando nada, que la rueda está inventada Ÿousand y que hace tiempo que los más sabios de la humanidad nos cuentan cosas que nos siguen contando ahora los sabios que tenemos aquí.

Y que fíjate, esa es la diferencia, por ejemplo, entre religión y espiritualidad. Las religiones, al final, con todo el respeto del mundo, son formas muy respetables que los hombres han tenido de canalizar ese sentido trascendente, pero al final las religiones, teniendo cosas buenísimas, evidentemente que las tienen también a veces llegas al contrasentido, viendo un poco la evolución histórica, de que muchas luchas, muchas guerras, muchas peleas se han dado en base a la religión y a la creencia religiosa, lo cual es un contrasentido, porque si es el camino para la paz, para el amor, ¿cómo puedes estar matando o peleándote por eso? Entonces, el camino de la espiritualidad es un poco un camino más que conecta a todos y a todo.

Entonces, esa sabiduría perenne, al final, si tú ves a los sufistas del mundo árabe, si tú ves a los místicos cristianos, si tú ves a los Vedas, los Vedantas, la filosofía perenne hindú, ves el Tao te King de Lao Tse. ¿O sea, da igual a qué rincón del globo te vayas y a qué época histórica, los mensajes fundamentales son muy parecidos, son muy potentes y muy revolucionarios, porque es como dar la vuelta al calcetín, sabes? ¿Pero si esa sabiduría perenne, cómo se llama esto? La caverna de Platón.

Lo que te he dicho antes, al final, la muerte es una ficción y la vida y el tiempo es otra ficción. Bueno, Platón lo que decía es estamos en una caverna y creemos que lo que vemos es la realidad, cuando la realidad en el fondo está detrás y todo lo que vemos es ficción. O sea, que Platón ya lo decía.

César:

Y luego los místicos también. Eso también es otro camino.

Ignacio:

Claro, el místico es alguien que todo esto yo no sé si hasta le costaría a veces expresarlo o decirlo.

Hay una palabra que me encanta que es inefable. Hay experiencias que son tan potentes que son inefables. No se pueden explicar con el raciocinio humano. Pero el Místico es como si tú tienes una wifi y andas ahí intentando conectarte con la wifi, con el bluetooth y tal Ÿousand y el Místico coge el enchufe, Bumba. Y se enchufa directo a la wifi y le viene con toda la potencia. Entonces, el Místico conecta con una realidad, que es esa realidad trascendente donde ya no hay filtros y donde ya no te preguntas cosas menores.

O sea, el Místico no anda peleando con qué tipo de dios, si es el dios musulmán o el dios cristiano. El dios. Por eso los místicos son muy alternativos y a veces en las religiones de turno no han encajado bien porque son gente que tiene una vivencia muy alternativa y que están viviendo la esencia de lo que tú y yo estamos hablando. Ellos no teorizan. Es alguien contemplativo, es alguien meditativo, es alguien. Claro, lo complicado de esta vida es ser místico y al mismo tiempo dar de comer a tus hijos y seguir pagando las facturas.

O sea, se puede ser místico, pero la vida también te obliga a actuar en el D, en la tercera dimensión.

 

César:

Esto es una entrevista, ¿no? Entonces, eres profesor, yo soy alumno. Yo nunca he sido profesor, con lo cual, como alumno, yo me veo más como alumno que como profesor, aprendiendo todos los días.

Si puedo, me gustaría hacerte un comentario de frases que he leído en varios de tus libros. Entonces, una, por ejemplo, es y que me des tu comentario. Hay una frase que dices aquello que nos desmotiva esconde el secreto de nuestra ilusión, su opuesto. ¿Podrías explicar a qué perfil?

 

Ignacio:

Sí, o sea, al final yo creo que lo más triste en esta vida es la inercia, la apatía y la ambigüedad, en el sentido de Oye, César, ¿qué tal te vale el trabajo? ¿Qué tal tu jefe? ¿Sabes? Esa es decir, ni frío ni calor, sino entonces, a ti cuando algo te desmotiva profundamente, en el fondo te está tocando una fibra que es tuya y donde está el recurso, el resorte para que tú cambies.

Entonces, aquello que más te desmotiva es el lado opuesto de lo que más te motiva, es la ausencia de lo que te motiva. Como un ejemplo, pues mira, cuando yo estaba más desmotivado en mi vida, me sentía al ser más inútil e incompetente de la tierra, a pesar de que extrínsecamente yo era el ser, vamos, tenía un sueldo maravilloso, estaba trabajando en la City, en Londres, en Barclays, y era un trabajo que teóricamente, desde el punto de vista extrínseco Ÿ tenía todos los predicamentos para hacerme sentir bien.

Un sueldo bien pagado, una posición reconocida en la City de Londres, Barclays, una institución. Y yo me sentía un desgraciado. Entonces, al final, no es tanto lo que te hace sufrir o lo que te desmotiva, sino que echas de menos, que te motiva y que no lo tienes ahí. ¿Entonces, seguramente, pues yo qué encuentro ahora en mi trabajo?

Encuentro mucho más contacto personal, mucho más cuestionamiento de tipo, pues eso, psicológico, existencial, más conversaciones como esta que estamos teniendo. Claro. Entonces, porque sufres y porque estás profundamente desmotivado, te puedes ir al opuesto de eso que en el fondo es lo que te motiva.

César:

Otra frase que pone dice Aspira a todo, espera poco, compárate solo con tus mejores posibilidades y valora lo que tienes.

“Tendrás muchas más opciones de ser feliz”, me parece buenísima.

Ignacio:

Y es mía, boludo.

César:

Es tuya, es tuya, es tuya.

Ignacio:

Mira todo, espera poco, compárate solo con tus mejores posibilidades y valora lo que tienes.

Qué difícil eso de compararte solo con tus mejores posibilidades. Eso, eso es la pena, porque eso es que es lo que y ojalá que los oyentes les interese y sobre todo se animen a es que cuando lo pones en práctica es magia. El problema que tenemos egoicamente, volvemos al ego, es la comparación con los demás. Cuando tú te comparas con los demás, ya has perdido.

Porque vale, hoy ganas en comparación con fulanito, pero vendrá menganito mañana que te va a ganar. Y además, las referencias de si sois mejor o peor son externas, no las decides tú, las decide un mercado, un jefe que te vas a ver. Qué has iniciado una batalla que ya has perdido.

Y además a ti no te hacen mejor o peor que fulanito, sea de una determinada manera u otra, porque aún no somos como somos. ¿En cambio, qué es la nobleza? ¿Hay una frase muy bonita que es qué es la nobleza? ¿Qué es ser noble? La nobleza significa ser mejor de lo que tú eras.

Esa referencia sí la tienes y esa evolución sí que la puedes controlar tú. ¿Y además eso lo verás tú y lo verán los demás y te dirá Oye, César, la verdad es que, macho, quién te ha visto y quién te ve? A mí eso me lo dicen mucho últimamente. Claro, debía ser un inútil de mi par de narices antes.

Pero el quién te ha visto y quién te ve, cuando es en plan positivo y coño, si es que eso es
lo único que puedo controlar. Mi reto es ser mejor de lo que yo era.

 

César:

Lo que pasa que el mundo nos mete en la competitividad, con lo cual es que es todo lo contrario.

 

Ignacio:

Es lo que dicen los místicos.

Dicen hay que estar en el mundo, pero no pertenecer al mundo. ¿Entonces, cómo estar en el mundo sin pertenecer al mundo? ¿Cómo ir en el coche pero sin que el coche te gobierne? ¿Sabes? Al final hay que pagar facturas.

Yo mis clases me las siguen dando porque mis alumnos me evalúan bien, pero yo no puedo estar en función de la evaluación de mi alumno. ¿El renunciar al resultado, al final, qué es hacer las cosas bien desde el punto de vista consciente y liderazgo consciente? Tener primero la mejor de las intenciones. Ahí algunos fallan.

Hay gente que viene con mala intención, igual ya lo llevamos mal. Oye, esto es esta charla. Oye, tanto tú como yo tenemos una buena intención. Es decir, queremos que ayude a quien le pueda ayudar. Tener la mejor información posible. Eso también. Cuanta más información tienes y menos sesgada y más objetiva, mejor sabes hacer las cosas.

Luego hacer la práctica y entrenar lo más posible. Nadal o yo que sé, o Djokovic, cuanto más entrenan, mejor juegan. Qué casualidad.

Y la cuarta pata, que es la que te quería comentar, es y suelta el resultado. El resultado no depende de ti. Entonces, al final, cuando tú sueltas el resultado, te entra esa aceptación, esa paz interior. ¿Entonces, qué pasa? Que el mundo en el que vivimos, nos fichan por resultados, nos promocionan por resultados, nos halagan por resultados. Eres el resultado.

Entonces, es invertir la lógica. En vez de quiero tener, para tener quiero hacer y para hacer quiero ser, es lo contrario. ¿Qué quiero ser? ¿Quién soy? ¿A partir de ahí qué hago? ¿Y a partir de ahí, qué tengo?

César:

Qué bueno, qué interesante. Comentas también la calidad de nuestras relaciones.

Depende de la calidad de nuestras conversaciones.

Ignacio:

Para mí el liderazgo es la. Y esto, fíjate, hay una dinámica que yo hago en clase que suele ser muy, muy potente y muy fructífera, no por mí, sino porque la dinámica en sí.

Yo les digo a mis alumnos, vais a tener una conversación de 10 min que va a ser la pera. Y la podéis tener con alguien conocido o con un desconocido. Total, que es alucinante. Cuando tú tienes una buena conversación, da igual que esa persona sea conocida, que no. Hay gente que tú conoces y en el fondo no conoces de nada, aunque lleves pegada a ella. Y hay gente que no conoces de nada y tienes una conversación que dices, si es que parecemos almas gemelas.

Entonces, yo a eso le llamo conversaciones de posibilidad. ¿Qué es una conversación de posibilidad? Aquella donde todo está abierto. Es que no tenemos ni idea casi ni de qué vamos a hablar, o tenemos una vaga idea de qué vamos a hablar, pero estamos abiertos a la posibilidad. Y el mundo del liderazgo es el mundo de la posibilidad, no es el mundo de la certeza.

El líder, al final, que es el que lee bien el potencial del otro, ese jefe magnífico que tú tuviste no andaba con certezas, no sabía 100 % lo que César era capaz de hacer o no, pero te dio la oportunidad, te abrió un campo de juego y a partir de ahí tú descubriste de que eras capaz y él también. Ese es el mundo de la posibilidad.

Y eso muchas veces son conversaciones, conversaciones que hay que tener, conversaciones que no hay que tener. Hay gente que habla más de la cuenta, ahí nos tenemos que. ¿Sabes? Entonces, sí, sí, sí. Yo creo que una relación rica lleva una experiencia rica también.

César:

Otra frase, dices “las creencias forman parte de nosotros, reafirmar las que nos potencian es tan importante como superar las que nos limitan”. Y entonces
dices sobre la identidad, el quién soy yo, ¿cómo se responde a esa pregunta?

Ignacio:

¿A quién soy yo? Qué bueno. Bueno, primero las creencias. Ortega y Gasset, que yo siempre cuando hay que echar el resto, cito a Ortega y Gasset y a ver quién me contradice, dice las ideas se tienen en las creencias. Sexta.

Es decir, las ideas, tú las tienes, las puedes compartir, las puedes contrarrestar, las puedes cuestionar, no hay problema, son ideas, pero tú en las creencias estás, lo cual quiere decir que no eres ni capaz de verlas. Muchas veces te identificas tanto con tus creencias que no las distingues. Con lo cual es muy difícil cuestionar tus creencias. Primero porque llevan contigo desde que naciste.

Y segundo, porque sería como cuestionarte tú. Ese es el ego. De nuevo, muchos de los problemas que tenemos son en base a creencias muy firmes que tenemos. La gente que sufre es gente psicorrígida, normalmente. ¿Y la psicorrigidez significa estas son mis creencias y no las cambio por nada, pero ¿cómo te va con ellas? No, pues no me va mal, joder, porque tu cara dice otra cosa, ¿sabes?

Entonces, las creencias aquellas que te potencian, fenomenal, sigue con ellas, pero si ves que no hay resultados y que en algunos aspectos no estás consiguiendo lo que quieres, mira a ver si tiene que ver algo con las creencias.

Desde el ego, esa respuesta es una respuesta limitada, muy basada en la materialidad y en las circunstancias, y que al final te puede atenazar.

Es decir, yo soy un profesor, a mí me define mi profesión. Yo soy un padre, a mí me define ser padre de unos hijos. Yo soy un marido, me define la relación con mi mujer. Yo soy un amigo.

Al final, si nos definimos en función de cosas que de una forma u otra tienen cierto grado de transitoriedad, de vulnerabilidad, de variabilidad, nuestra identidad está sometida a vaivenes que no controlamos.

Es decir, si tú como padre haces lo que debes hacer y tu hijo te deja de hablar, a lo mejor es algo que tienes que asumir, pero siempre y cuando te definas como algo más que un padre. Yo soy algo más que un padre. Y siempre y cuando entiendas que tu hijo no es tu hijo, sino que, como decía Khalil Gibran, nuestros hijos no son nuestros hijos, son los hijos de la vida.

Entonces, a lo mejor mi hijo ha decidido un camino, pero no coincide con el mío. Bueno, pues aceptémoslo. Y si eso le lleva a él a no hablarme, pues lo tendré que aceptar. Ojalá que vuelva y que volvamos.

Entonces, el problema que tenemos con la identidad es que cuando la definimos en función de cosas que son demasiado materiales, transitorias y demás, somos muy vulnerables. Entonces, volvemos a lo del alma. ¿Quién soy yo? ¿Qué soy yo?

Yo cada vez más me veo como un alma, como un ser espiritual que está formado de la misma materia que el tipo que ha creado todo esto. Lo podemos llamar Dios, universo, consciencia, fuente. Entonces, yo creo que tú, yo, cualquiera de los que estamos aquí en eso, somos lo mismo, tenemos esa esencia divina.

Y lo que consiste vivir consiste en irte quitando esas capas de ego que nos sobran e ir conectando cada vez más con esa esencia. Y en eso te das cuenta que al final todos, todos somos iguales.

Lo que pasa es que con un nivel de consciencia diferente. Es decir, hay personas con mayor nivel de consciencia y con menor nivel de consciencia. Un niño de cinco años no le animas a que cruce la calle de Serrano solo. ¿Por qué?

Porque no está preparado para cruzarla. Pues al final la gente a la que llamamos mala, la gente a la que culpabilizamos, la gente a la que odiamos. En el fondo, desde esta dimensión dejas de juzgar, dejas de odiar, dejas de criticar y empiezas a entender. Y lo que entiendes es que hay diferentes niveles de consciencia.

Igual que a lo mejor yo no me puedo comparar con Teresa de Calcuta o con Gandhi, soy un ignorante al lado de ellos, pero tampoco me machaco, pues tampoco me puedo comparar a lo mejor, fíjate, y lo digo ya en plan muy bruto, con el asesino, con el terrorista, con el violador. Quiero decir, son niveles de consciencia diferentes, pero al final somos como gotas en un mar.

Como gotas somos todas iguales y no somos más que una gota, pero formamos parte de un mar que es la pera. Me estás poniendo una cara que estás flipando. No, no, no.

 

César:

Te iba a decir el mar de la eternidad. Dicen lo de la gota me abriría la cabeza.

 

Ignacio:

Claro, al final es el mar de consciencia.

La conciencia es ese mar donde todos formamos parte de todo, que es lo más elevado posible, pero no dejas de ser una gota, no te creas más que eso.

 

César:

Otra frase es las experiencias cumbre son esos grandes momentos en los que una persona decide asumir la responsabilidad de lo que le pasa en la vida. De ella siempre se sale reforzado. ¿Qué es una experiencia cumbre?

Ignacio:

Bueno, pues en línea de lo que estamos hablando, conectar con lo que de verdad eres, con tu esencia, con tu potencia, con tu facultad natural.

 

César:

Y esa experiencia cumbre puede ser un día saliendo del trabajo o puede ser un día en un problema personal de nivel altísimo.

 

Ignacio:

Total. Si normalmente cuando haces la pregunta Zweitausendein, la mayor parte de la gente relaciona experiencias cumbre con situaciones que muchas veces tienen que ver con retos, con dificultades en las cuales no lo pasas bien, donde te pones a prueba, donde sales de tu zona de confort.

Por eso el yin y el yang, los opuestos, el frío y el calor, porque sabemos que hace calor porque hace frío. Entonces la experiencia cumbre es aquella en la cual tú tienes una sensación de eureka, de decir vale, ya sé quién soy, ya sé de qué soy capaz ÿ ya sé que se me da bien.

Hay una cosa, mira, hay una trilogía muy bonita que yo creo que es muy aplicable, que es distinguir entre función, misión y destino. Función es lo que tú haces para ganarte la vida o lo que te toca hacer. Bueno, yo soy profesor, pues esa es mi función.

Y la función pues bueno, uno lo hace lo mejor que puede e intenta atender a ella lo mejor que puede. Misión es cuando tú te ves haciendo algo en la vida en lo cual disfrutas, fluyes y además eres como una especie de maestro para los demás. Y dices pues qué bien maneja cesar la tablet, y este tal y no sé qué. Cómo me gustaría.

Y destino es aquello en lo que tú sufres y que tienes algún aprendizaje que hacer, algo pendiente que hacer.

 

César: Destino no es hacia un sitio, destino.

 

Ignacio:

Es lo que te trae la vida en forma de sufrimiento y que lo que la vida te está diciendo es César, si sufres por esto es porque esto lo tienes que aprender. Y o lo aprendes ahora o vas a tener que repetir.

Esto es como repetir de curso. No pasa nada, no te estreses que al final lo vas a superar. Pero mejor superarlo en este curso que no dentro de dos o tres. Entonces, esa experiencia cumbre es aquella donde muchas veces la gente junta, función con misión, una maravilla.

Yo recuerdo mi primera clase, yo no sabía si iba a ser profesor o no, o si la docencia iba a ser lo mío. Sabía que la banca Barclays y Tal no era lo mío y que yo eso o me iba de la banca o arruinaba la banca. O sea, era la siguiente crisis financiera de Tal.

Yo la primera clase que di, para mí fue una experiencia cumbre. ¿Por qué? Porque sentí algo que no había sentido en mis años previos de experiencia profesional. Y conecté con una especie de esencia en la cual yo podía estar un día entero, dos días enteros, tres días enteros ahí y el tiempo se me pasaba volado.

Luego también experimenté cierta conexión con los 10 alumnos que en ese momento estaban en ese curso. Y luego te ves más fluido, te ves más como más facilón a la hora de entonces, esa experiencia cumbre es eso, es conectar con ese auténtico ser que tú eres.

Y eso te conecta con tus talentos, por ejemplo, tus capacidades, tus virtudes, tus potencias. En una experiencia cumbre el miedo se diluye. Se diluye, se disipa.

 

César:

Otra frase que dices “si centras tu atención en hacer las cosas bien, disfrutando del proceso, los resultados pasan a ser una consecuencia que deseas pero que no te obsesiona”.

Que es un poco lo que comentaba.

 

Ignacio:

Claro, yo le digo a mis alumnos Mira, os voy a decir la receta de la felicidad. Si estáis de acuerdo con ella y la aplicáis, ya no vengáis a clase. Ya no os hace falta venir a clase.

Aspiraciones elevadas, expectativas moderadas, necesidades cortas. Aspiraciones elevadas. Tú intenta lograr el máximo de lo que eres capaz. ¿No limites tu potencia, no limites tus aspiraciones, no limites lo que deseas alcanzar desde el punto de vista, pues eso, positivo, no?

Expectativas moderadas. ¿Qué posibilidades tienes de conseguir eso que quieres conseguir? Haz tus números, ten información, mira a ver y seguramente verás que no es fácil y que pocos han llegado donde tú has llegado, con lo cual rebaja tus expectativas.

Hay una frase que dice detrás de una expectativa 1 desilusión. ¿Entonces, qué tienes que tener para ser feliz de la vida? No tener expectativas.

Cuantas menos expectativas, menos posibilidad de frustración. Entonces, aspiraciones elevadas. La gente confunde aspiraciones con expectativas, no tienen nada que ver. Y luego la tercera pata, necesidades cortas. No es más feliz aquel que tiene lo que quiere, sino aquel que quiere lo que tiene. Entonces, al final, cuando tú agradeces y valoras lo que tienes en la vida, pues la vida es agradecida contigo, César, que me das las gracias, yo te doy las gracias a ti, ¿sabes?

Entonces, al final es vivir con lo que tienes y hacer de lo que tienes lo que necesitas.

César:

No es el que más tienes, sino el que menos necesita.

 

Ignacio:

Y luego otra frase, yo creo que la he mencionado antes, que estáis muy potente. La vida te da lo que necesitas, no lo que quieres.

Hay gente que anda de infelicidad a infelicidad queriendo lo que nunca tiene y cuando obtiene lo que quería, ve que no es suficiente y quiere más.

La vida te da lo que necesita. ¿Lo que necesita para qué? Para aprender, para evolucionar. O sea, volvemos otra vez a lo mismo, la vida es un viaje.

 

César:

Y ahí se supone que tú debes de ser tu propio maestro para identificar ese.

 

Ignacio:

Absolutamente. O sea, al final hay otra frase muy bonita, que el maestro llega cuando el discípulo está preparado. Todos tenemos maestros.

Yo tengo maestros, tú tendrás maestros. ¿Qué es un maestro? Es aquel que está en ejercicio de la misión. Aquel que dices con su forma de hacer y con su forma de hablar y con cómo se comporta, yo me quiero parecer a él. En el momento en que tú identificas un maestro, es que el maestro está en ti. Entonces, al final, tú te tienes que convertir en tu propio maestro. Luego están los entrenadores. Esos son muy divertidos.

Los entrenadores son aquellos que te hacen sufrir, a los que les tienes que dar las gracias. Yo no te voy a decir quién es mi mejor entrenadora, pero te lo puedes imaginar. Un entrenador es alguien que te hace sufrir. Tú piensas en alguien, en la última persona que te ha hecho sufrir, que te ha incomodado, que la has querido, esa persona es un entrenador. ¿Qué te está entrenando?

Unas capacidades que no tienes todavía desarrolladas, que muchas veces son paciencia, serenidad, generosidad. Entonces, cuando ves el maestro es una cosa, el entrenador es otra. Pero entrenadores tenemos muchos.

César:

¿Y el entrenador es el coach o no?

Ignacio:

No, o sea, el coach sería otro concepto. El entrenador es tú llegas tarde al trabajo, tienes prisa y de repente hay un tío que se te cruza en plena calle, se le cala el coche y se baja y contra lo que es matar, ese es un entrenador. A ese tío que quieres matar y que encima te mira con cara a borde y que pues yo más, ese es un entrenador.

Entonces ese te está enseñando algo. ¿Qué me está enseñando ese tío en ese momento? Que yo ando con paciencia, serenidad, aceptación. ¿Oye, igual puedes coger el móvil y llamar y oye, llego tarde media hora, ¿qué pasa?

El problema es cuando tienes muchos entrenadores de ese tipo, es que todavía no has aprendido. Entonces va a haber muchos coches que se te crucen. Hay gente que va en el coche atacada. El coche es un baremo, es una escuela.

Entonces, cuando tú en el coche vas atacado, eso no lo provoca el coche. Ahí hay unas circunstancias que son tu entrenamiento, pero el resorte está dentro. Lo que hay que trabajar está dentro.

Entonces, ese cliente exigente e insatisfecho que nos desarbola, cada uno tenemos nuestros entrenadores. Verlos como entrenadores y no como gente a la que quieres degollar ayuda mucho, porque al final te muestran el camino de superación.

César:

La última frase que te quería comentar es ni dónde, ni cuándo, ni qué, ni cómo, ni quién, ni por qué. ¿Para qué?

 

Ignacio:

Esa es la gran pregunta que nos ayuda a encontrar el sentido de lo que hacemos. El para qué es la pera.

Es que es el sentido, es el propósito. Ahora está muy de moda el propósito. Y es que es fundamental que hay.

César:

Que bien el liderazgo consciente.

 

Ignacio:

Claro, si mucha gente se preguntara con profundidad y con una mente inocente como la de un niño para qué? ¿Para qué estoy haciendo?

Es que mucha gente dejaría de hacer lo que hace o lo haría de otra manera. Lo que pasa que el para qué es una pregunta muy retadora porque a mucha gente le enfrenta al desierto, al desierto mental, a la no agarradera, ¿sabes? Es que yo no me he preguntado, si yo no me he preguntado en 10 años por qué hago lo que hago y para qué hago lo que hago y lo sigo haciendo. ¿Y ahora me hago esa pregunta qué sentido tiene todo lo que he hecho hasta ahora? La gente, el cambio, cuando le viene así de sopedón, no lo asimila bien. ¿Entonces, para qué es el sentido de lo que hacemos, de cada cosa que hacemos en nuestro día a día?

Y si esa pregunta no tiene una respuesta satisfactoria, dentro hay un come come y hay un resquemor, que es el conflicto interior del que hablábamos antes un poco lo de la comprensión. Hablábamos comprensión, paz y energía. En esa comprensión, ese para qué tiene una respuesta satisfactoria, plena y que te deja bien.

César:

¿Yéndonos a algo un poquito más mundano, te quería preguntar, si tuvieras 2 h a la semana para trabajar, qué harías? ¿En qué te concentrarías?

Ignacio:

Solo 2 h para aprender, para leer, para escuchar, para experimentar.

César:

O sea, lo prioritario sería aprender.

Ignacio:

Para mí. Sí, sí, para mí sí. Y aprender desde todos los puntos de vista, ya te digo, leyendo, escuchando, experimentando. Y ahora a mí me encanta experimentar. ¿Oye, te apuntas? Digo sí, de entrada, luego ya veremos.

Sí, porque yo creo que la experiencia es fundamental en todo esto. O sea, todo esto yo entiendo que habrá oyentes que digan, joder, algunos fliparán, otros dirán qué teórico, otros. De verdad que todo esto. Yo animo a la gente que le vea un mínimo sentido a todo esto que hemos hablado, a que lo practique, a que lo ponga en práctica un día y que vea el resultado.

Entonces, sí, aprender, abrir la antena. Yo creo que somos aprendices eternos.

César:

¿Ignacio, tú eres un experto en el mundo del coaching, no? Bueno, controlas, eres coach.

Ignacio:

¿Algún insensato se pone en mis manos ahora?

 

César:

La inteligencia artificial está en todos los lados.

Quería saber un poco si utilizas alguna herramienta, si utilizas algo de inteligencia artificial relacionado con el mundo del coaching o algo de eso.

Ignacio:

Yo es que soy de Atapuerca. En ese sentido, no te valgo de. No, pero a ver, no estoy orgulloso de. ¿Sabes?

Yo, por ejemplo, estoy casado con una mujer que es todo lo contrario. Ella domina la inteligencia artificial, se entusiasma con el. O sea, yo la inteligencia artificial, fíjate lo que le digo a mis alumnos, yo la respeto, creo que es un recurso, creo que está ahí. O sea, pelear contra eso, negarlo, es de tontos.

Lo que espero es que un exceso de inteligencia artificial no nos vuelva tontos y limitados. Yo creo que al final el toque diferencial lo tenemos y lo debemos dar cada uno de nosotros. Yo lo poco que he buceado en ese tema, muy poco. Al final, la inteligencia artificial, por lo que es mi experiencia, muy limitada.

Te da un mapa, te da una primera introducción, te da un primer baño, que viene muy bien cuando tú eres experto de verdad en algo, esa inteligencia artificial, la aproximación que tiene es limitada. O sea, si haces de esa aproximación limitada el documento final, yo creo que cometes un error.

Entonces, yo creo que, como todo, al final la inteligencia artificial está ahí, viene para quedarse, utilicémosla, aprovechémosla, pero la mayor inteligencia es la que cada uno al final podemos aportar de manera diferencial.

Y esa yo creo y espero que nunca sea sustituida por una máquina y por un artificio.

 

César:

¿Ignacio, cuál es el libro que más has regalado?

 

Ignacio:

¿Qué más he regalado? No sé, es que yo soy un poco rata. Yo soy un poco. Pero a mí uno que me mira, te voy a contar uno que para mí fue un antes, 1 después. Y por eso lo cito.

Bueno, te voy a decir dos, por supuesto. Te voy a decir dos, tres, lo que tú quieras. Uno me encantó, pero porque vino en un momento muy especial de mi vida. Vinieron dos cosas una película, el club de los poetas muertos y los siete hábitos de la gente eficaz de Stephen Coffey.

Entonces, este de los siete hábitos, de hecho fue la base de mi seminario, ese que di a 10 alumnos que se apuntaron. Es un libro que mezcla filosofía y practicidad y que engarza muy bien como las grandes preguntas de la vida, pero de forma muy operativa y en un contexto muy profesional.

Otro libro que me encantó es el hombre en busca de sentido. Es uno de Viktor Frankl, muy típico, porque claro, volvemos otra vez al sentido, al propósito, al para qué.

Un tipo que vivió la experiencia de Auschwitz, el campo de concentración en la segunda guerra mundial, y que al final monta una teoría, 1 terapia llamada logoterapia, en función de esa experiencia. Entonces ahí te dice varias cosas. Primero, que el hombre es capaz de lo mejor y de lo peor.

Había gente que delataba a sus compañeros y había otros que compartían su pan. Entonces, en la peor situación, en la más extrema, te encuentras el peor ejemplo y el mejor ejemplo. Eso es el ser humano, capaz de lo mejor y capaz de lo peor.

Y luego el tipo dice, para los que cuestionan si el hombre es libre o no, el ser humano, el ser humano es libre porque tiene una última libertad que nadie le puede quitar, que es qué hacer ante lo que le pasa en la vida.

La actitud, volvemos un poco a lo de antes, al final la que habla de la felicidad y de la y digamos de un caminar recto en la vida profesional, personal, no es tanto lo que te va pasando en la vida, sino qué respuesta tienes ante lo que te pasa en la vida. Esa actitud personal ante la vida.

Y tiene mucho que ver con la vocación de servicio que hablábamos antes. Lo que decía Kennedy, lo dijo en su día, en vez de preguntarle a tu país ¿qué puedo hacer mi país por mí? ¿Qué puedo hacer yo por mi país? ¿Qué puedo hacer mi comunidad de vecinos por mí? ¿Qué puedo hacer yo por la comunidad de vecinos? ¿Qué puedo hacer mi empresa por mí? ¿Qué puedo hacer? Esa vocación de servicio.

El servicio es la conexión con el amor, con mayúsculas. Y además, según dicen los que se dedican a esto, 1 h de servicio son 100 h de felicidad. Pero eso seguro tú lo has experimentado.

Además tú tienes pinta de ser buena gente. Cuando tú ayudas y sirves a alguien, el primer beneficiado eres tú.

César:

Lo que das, te lo das y lo que no das te lo quitas.

Ignacio:

Exactamente.

César:

¿Por qué cosas te gustaría que te recordaran?

Ignacio:

Joder, qué buena pregunta. No sé, me gustaría, fíjate, que la gente tuviera la sensación de que en mi presencia o en mi compañía las cosas no se estropeaban, no iban a peor. Y sí, es posible que fueran a mejor.

Me encantaría ser un factor de beneficio y de amplitud de las posibilidades de la gente cercana a mí. Y eso va desde mis hijos, a mi mujer, a mis amigos, y vamos ampliando. Ya acabamos en el universo, la galaxia.

Al final, como somos energía, la buena vibra. Mira, yo de las cosas que más aprecio ahora de los alumnos, cuando me dan su generoso feedback,
a veces te dan caña también, pero es que me hablan de la energía.

Entonces, es que eso no lo puedes disimular, eso lo tienes o no lo tienes. Entonces, cuando tú estás con buena vibra, esa buena vibra llega y el otro la recibe y el otro te la devuelve. Entonces, quizá eso, quizá.

Luego, una palabra que me gusta mucho es lo de la luz. Ser luz.

César:

Ser luz.

Ignacio:

Al final la oscuridad no existe. La oscuridad es la ausencia de luz. Entonces, cuando tú eres luz, iluminas. ¿Y cómo iluminas?

Pues iluminas con tu pensamiento, con tu actitud ÿ, con tu presencia, con esa palabra que te ahorras o esa palabra que regalas. Ser una buena influencia en lo que modestamente uno pueda.

César:

Hay una pregunta que suelo hacer siempre al finalizar el podcast, que es a los entrevistados preguntarle siempre a quién les gustaría encontrarse en este podcast, ser entrevistado. ¿Me dirías a alguien a quién te gustaría ver en este podcast que se le entrevistara?

 

Ignacio:

Joder, es que te voy a decir lo típico de siempre. Para mí el gran maestro es Jesús, vamos.

 

César: Ajá.

 

Ignacio:

Clarísimamente. Me parece que es el ser humano que ha tenido una dimensión espiritual más bestia. Me encaja todo lo que es el día de Jesús, que es Dios, que es un maestro, que es un ser.

Fíjate, yo creo que si releemos algunas de sus enseñanzas, porque como todo, esas enseñanzas a veces tienen interpretaciones variadas, pero la esencia de sus enseñanzas es la pera y tiene una actualidad tremenda.

Entonces, sí, mira a ver si lo consigues.

César:

Venga, voy a intentarlo. ¿Y la otra pregunta que hago es hay algo que hayas aprendido con hache en la entrevista?

Cuando digo aprender, ya sabes a lo que me refiero.

Ignacio:

Sí, como interiorizar.

César:

Efectivamente.

Ignacio:

Quizá verificar que este camino en el que estoy me junta con gente que merece mucho la pena conocer.

Yo me he sentido muy cómodo, he sentido que llevabas la conversación muy bien, que me sentía mecido y guiado y espero haber estado a la altura, pero que ha sido una experiencia como muy de conexión.

 

César:

Lo mismo pienso también. Totalmente de acuerdo. ¿Hay algo que quieras tratar o que quieras comentar que no hayamos dicho cuando saques tu próximo libro? Que entiendo que será. Pues bueno, como tenga que ser.

 

Ignacio:

Lo voy a escribir con un hijo mío, además.

 

César:

Ah, qué bueno, qué bueno.

Ignacio:

Sí, o sea, bueno, ese es el plan. ¿Lo vas a ver porque sí, yo tengo dos hijos, uno de ellos está estudiando comunicación aquí en el Lidi y le gusta mucho, cómo se llama?

El cine, el mundo del cine y tal, los guiones y demás. Entonces pretendo hacer un libro novelado sobre la consciencia, donde haya píldoras importantes, pero de manera novelada. Entonces, la parte novelada de intriga y de atraer al lector desde el punto de vista eso quiero
que me lo ponga él.

Entonces, nada, por ahora es un proyecto que sé que lo voy a intentar llevar a la práctica y bueno, ojalá que encuentre lectores a quienes se les despierten cosas leyéndolo.

César:

¿Tienes redes sociales o algo? ¿Algo que quieras comentar? ¿Si alguien te quisiera contactar o algo?

Ignacio:

¿Yo que soy del Colmañón, acuérdate, soy de Atapuerca, en temas de tú LinkedIn te es? LinkedIn, sí, LinkedIn sí que tengo porque me invitan, me hacen invitaciones de esas y no quiero ser descortés,entonces acepto, acepto, acepto, acepto, ¿sabes? Pero y de vez en cuando contesto mensajes. ¿Yo me imagino que si la gente busca, me encontrará, sabes? Pero no soy muy activo, no soy muy activo. Quizás sea un reto pendiente, no lo sé.

Pero bueno, supongo que el que me quiera buscar me encontrará. Me encontraba. Entiendo que sí.

César:

Muy bien, Ignacio, muchísimas gracias por tu tiempo, por tu sabiduría y por todo lo que nos has contado.

Ignacio:

Gracias. Gracias a ti. Y espero no cargarme tu chat. Muchas gracias. Ha sido un placer, de verdad.

César:

Gracias.

César:

¿Quiénes somos? ¿Quién eres tú? ¿Qué es una conversación de posibilidad o una experiencia cumbre? ¿Qué es ser luz? ¿Cómo puedes iluminar? ¿Por el contrario, qué es el miedo y cómo hay
que gestionarlo? ¿Por qué es malo compararnos con los demás? ¿Cómo deberíamos gestionar el tiempo y la muerte? ¿Se puede tratar de ser místico y a la vez pagar facturas?

En resumen, hoy hemos tratado de dar respuestas a muchas cuestiones relevantes, de mucho peso, como las que acabo de mencionar este episodio.

Creo que merece la pena zweitausendein escucharse no sólo una sino varias veces, por todas las claves y las referencias que nos ha dado hoy Ignacio Álvarez Demón en un episodio más del podcast el aprendedor.

Como sabes, aquí podrás encontrar charlas para buscar caminos de mejora, donde aprender más sobre el arte de vivir y de trabajar, encuentros con personalidades únicas y extraordinarias que nos enseñan nuevas vías de perfeccionamiento y de aprendizaje, tanto en el ámbito personal como profesional, para llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos.

Dicen que lo importante en esta vida no es tener buenas cartas, sino saber jugarlas y hacerlo de manera diferente. Súmate a la conversación. Para más información, suscríbete en elaprendedor.com.

Espero que te haya gustado el episodio de hoy.

Si quieres ayudar a que el podcast siga creciendo, recuerda que puedes suscribirte en elaprendedor.com

También puedes recomendarlo en tu entorno, en las plataformas de podcast o en redes sociales.

Si quieres contactar con el podcast, no dudes en comunicarte conmigo en holaaprendedor.com o en las redes sociales del podcast.

Muchas gracias por estar por aquí y nos vemos muy pronto.

Deja un comentario