PUEDES ESCUCHAR EL EPISODIO EN:
Entrevista con Vicente Ferrio.
Vicente Ferrio es ingeniero de Caminos por la Universidad de Granada, MBA por la EOI y coach certificado por la ICF. Ha recibido una amplia formación en liderazgo, emprendimiento y gestión en las escuelas de negocios de Columbia y Harvard.
Es mentor, formador, coach de carrera, autor del libro Crea Tu Plan B (Profit Editorial, Barcelona, 2022, 2.ª edición) y creador del blog sincronizatutalento.com, desde donde comparte contenidos y formación sobre transformación profesional, gestión del cambio e iniciativa emprendedora. Tras dedicarse como directivo a la gestión de proyectos y equipos durante dos décadas —en España, Portugal, Brasil, Bolivia, Estados Unidos y México—, decidió profundizar en el fenómeno humano, el sentido del trabajo, los cambios de carrera y la iniciativa emprendedora como claves para desarrollar el talento y ponerlo al servicio de la sociedad. En la actualidad reside entre Madrid y Ciudad de México.
Le puedes localizar en:
– Web: https://sincronizatutalento.com/blog
– LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/vicente-ferrio/
– Facebook: https://www.facebook.com/sincronizatutalento
– Instagram: https://www.instagram.com/vicente_ferrio
– YouTube: https://youtube.com/@vicente_ferrio
Recomendaciones del episodio:
– FIRE Movement: https://www.nerdwallet.com/article/investing/financial-independence-retire-early
– Minimalismo Podcast: “Ideas para vivir mejor”.
– Frances Mirallés: “Cafe Ikigai”.
– Podcast “Ojalá lo hubiera sabido antes”.
Notas del Episodio:
En este nuevo episodio de “El Aprehendedor”, nos acompaña Vicente Ferrio.
En este episodio, exploramos el fascinante tema de la gestión del tiempo en el ámbito laboral, y cómo una estructura trimestral puede ayudarnos a ser más efectivos. Discutimos la preocupante estadística de que el 80% de los trabajadores se sienten infelices en sus empleos, y analizamos las razones detrás de este fenómeno.
Nuestro invitado especial, Vicente Ferrio, experto en gestión de proyectos, ofrece una crítica incisiva a la educación tradicional que fomenta la dedicación absoluta al trabajo, y nos invita a considerar el concepto de “libertad profesional”. Esta libertad abarca no solo el tiempo, sino también la libertad geográfica y económica, lo cual es crucial para combatir el vacío existencial que muchos profesionales sienten a pesar de tener empleos estables.Además, profundizamos en la aceptación cultural del “side hustle” o negocio paralelo en Estados Unidos y su escasa presencia en España. Debatimos sobre cómo el sistema español podría beneficiarse al no inhibir la creatividad emprendedora.
También hablamos sobre la importancia del autoconocimiento, la creación de un propósito claro y la necesidad de una mentalidad emprendedora para adaptarse en un mundo cambiante. Se anima a los oyentes a identificar oportunidades, superar bloqueos emocionales y organizar su vida personal y profesional.Por otro lado, discutimos la validación de ideas de negocio mientras se mantiene un empleo, destacando la motivación que conlleva recibir pagos por servicios propios. Exploramos estrategias genuinas de influencia y el uso de redes sociales para crear contenido interactivo y atraer al cliente ideal.
Finalmente, subrayamos la importancia de dedicar tiempo a la reflexión y generación de ideas para proyectos personales. Se insta a actuar sin esperar condiciones perfectas y se recomiendan libros de desarrollo personal para entender nuestro propósito diario y construir una marca personal sólida.No te pierdas este episodio lleno de ideas transformadoras que te inspirarán a gestionar tu tiempo de manera efectiva y a buscar una libertad profesional que te lleve a una vida más plena y satisfactoria. ¡Sintoniza ahora!
Transcripción del episodio:
Vicente:
Para pasar a la acción no necesitamos más motivación, necesitamos entender el concepto de tiempo.
Fíjate, una década son 40 trimestres, dos décadas, 20 años son 80 trimestres, tres décadas, 30 años son 120 trimestres y 40 años, que es una vida entera, desde los 20 y pocos que empiezas a trabajar hasta los 60 y tanto son 160 trimestres. Y acabó todo. Dos despistes y se ha acabado todo.
Dos despistes de esto que tiras en un trabajo aquí año, otro año hacia otra ciudad. Valió entender el concepto de tiempo. Y que es un trimestre este mes, el pasado y el que viene. Nada.
Yo invito a que hagamos un excel o una tabla, cada uno que la haga como quiera, donde ponga esos 160 trimestres, que son 160 cuadritos, son 16 líneas por 10 líneas, eje abcisas, 16 por 10 cuadritos y que empieces a rellenar cada cuadrito, los que has ocupado ya desde que saliste al ruedo del mundo laboral y cada uno la edad que tenga ahora, si tiene 30 que vea los que lleva, si tiene 40 que vea los que lleva, si tiene 45 los que lleva y que ve a los que faltan en su vida profesional activa.
No hay que ser tremendista, viviremos los años que vivamos, pero la biología es la que es y la energía que tienes para hacer cosas es limitada, a no ser que sea Smith Jagger que.
César:
Está todavía pegando saltos.
Vicente:
Pero la gente normal y corriente tiene un límite de poder hacer cosas.
Entonces con esa visión del concepto de tiempo en una sola imagen vamos a ser capaces de superar a ese saboteador interior.
César:
Bienvenidos al podcast el Aprendedor con César López Benito, donde encontrarás charlas para buscar caminos de mejora en lo personal y en lo profesional.
Seguro que has oído hablar alguna vez del concepto de crea tu plan B. Hoy nos lo explica el gran Vicente Ferrio Ÿousand Vicente, tras dedicarse como directivo a la gestión de proyectos y equipos durante más de dos décadas en Brasil, EE.UU. méxico, decidió dar una vuelta de tuerca y profundizar en los cambios de carrera y en la iniciativa emprendedora.
Vicente es ingeniero de caminos por la Universidad de Granada, MBA Coach y tiene una amplia formación en emprendimiento y liderazgo en grandes escuelas de negocios en Columbia y Harvard. Es mentor formador, coach de carrera y autor del libro Crea tu plan Bausend. Y además tiene un blog que se llama Sincronizatutalento.com donde comparte contenidos y formación sobre transformación profesional, Gestión del cambio e iniciativa emprendedora.
Con ustedes, el gran Vicente Ferrio.
César:
¿Vicente, qué tal? ¿Cómo estás?
Vicente:
Muy bien, César, amigo, encantado de estar aquí hablando de temas que tantas veces hemos compartido y quiero tener la oportunidad de compartirlo con los amigos y amigas de tu podcast.
O sea, que encantado de estar contigo.
César:
Muchas gracias. Y nada, si te parece empezamos con la entrevista. Dices en tu libro Crea tu plan B que el 80 %, dices que no quiero decirlo mal, que el 80 % de la gente que trabaja no es feliz.
Que la gente desea el viernes al lunes, que hay gente de viernes y gente de lunes. ¿Tú tienes la forma para que a alguien le guste más los lunes que los viernes?
Vicente:
Hombre, yo creo que las estadísticas son demoledoras.
Eso que dices de que la gente no es feliz, la felicidad es algo muy, muy ambiguo de determinar, pero la realidad es que el 80 % de los que van a trabajar cada lunes no se sienten satisfechos con su trabajo. Y dicen que de ellos, un 20 % están realmente quemados.
Hay otras estadísticas que dicen que solo el 13 % de los trabajadores están comprometidos con lo que hacen. Y el 90 % de los millennials piensa cambiar de trabajo en los próximos dos o tres años. Eso es a lo largo de toda una carrera. Son como 15 o 20 veces a lo largo de toda una vida laboral. Y la mayoría lo hacen con la esperanza de encontrar algo mejor. Es decir, estamos sustituyendo el FoMo, el “Fear of Missing Out”, por el Fobo, el Fear of a Better Option, el perderte una opción mejor. Entonces, es un hecho de que cada vez hay más una desconexión de muchísimos trabajadores y desafección con lo que hacen cada día.
Y eso es corresponsabilidad no solo de las empresas, sino también de los trabajadores. Es un sistema en el que estamos metidos que de alguna manera premia lo homogéneo y castiga lo diverso. Nos meten a todos en el redil y es muy difícil de salir.
Entonces, el reto de muchos trabajadores es cómo encontrar realización en mi trabajo ÿ sin estar en el trabajo de mis sueños. Porque también tenemos el síndrome del trabajo ideal, que no existe. Todos queremos un trabajo que nos paguen bien, que nos sintamos realizados, que podamos teletrabajar, que podamos conciliar, que no tengamos un jefe psicópata ni compañeros tóxicos. Todos queremos eso. Sin embargo, es muy difícil encontrar en un solo puesto de trabajo, en una posición, en una empresa, todo eso alineado, como si se alinearan los planetas.
Entonces, mi conclusión para muchos profesionales que anhelan tener ese punto de realización, de compromiso con su trabajo, de que su vida no consista en el espacio de tiempo que hay entre un viernes por la tarde, un domingo por la noche, cuando ya te atenaza el estómago ahí un pellizco pensando en que el lunes tienes que volver de nuevo a la faena.
Es empezar a construir desde el principio, en cuanto puedan, ese camino de realización que nadie se lo va a dar hecho, ni siquiera la empresa para la que trabajan. O sea que la pregunta de tu respuesta es sí, pueden encontrar un camino que les haga sentir realizados haciendo lo que tienen que hacer en su vida, que es otra parte de la historia. ¿Qué tengo que hacer con mi vida?
César:
En tu libro Crea tu plan B, el cual recomiendo, hablas de cómo obtener, cómo llamas tu libertad profesional. ¿Nos podrías decir cinco acciones concretas que podríamos realizar cualquiera de nosotros?
Vicente:
Sí, el concepto de libertad profesional es muy amplio, es lo que muchos profesionales anhelan, yo mismo, tú seguramente.
Buscamos libertad en tiempo, tener tiempo libre. Buscamos libertad geográfica, poder trabajar desde cualquier sitio, libertad económica, poder ganar más o menos dependiendo de lo que necesitemos o de la capacidad que tengamos de consumir lo que necesitemos.
Y 2 de las libertades más famosas o más importantes que serían la libertad de propósito, es decir, el por qué haces lo que haces cada día y libertad de relaciones, elegir con qué personas quieres trabajar o quieres compartir gran parte de tu día a día.
Entonces, ese concepto de libertad profesional es algo que yo invito a todas las personas que pasan por mis talleres, conferencias, por mis lectores, a que empiecen a construirlo desde el primer momento que tengan la oportunidad en su vida o en su carrera.
Porque pasan los años y realmente los profesionales tenemos como dos etapas en nuestra vida, nuestra carrera, nuestra vida profesional. Una primera parte de aprendizaje, descubrimiento, prueba, error, equivocarnos, aprender. Una segunda parte de realización de propósito queremos ya divertirnos, queremos encontrar un sentido a lo que hacemos. Y es el punto, ese punto de transición entre esas dos etapas, cuando muchos profesionales no saben cómo proceder a hacer ese cambio o esa evolución.
Y nos encontramos con profesionales que pueden estar con un buen trabajo, aparentemente un buen sueldo digno, una actividad que no les desagrada, pero se sienten insatisfechos, se sienten vacíos y continuamente están buscando más y buscando y buscando. Yo lo sufrí, a mí me pasó.
Esa búsqueda infinita es como un síndrome. Algunas veces nos tenemos que parar y preguntarnos qué es ser profesional para cada uno de nosotros, ¿qué significa ser profesional? Porque en la educación que al menos yo recibí, era dedicarte en cuerpo y alma a un puesto de trabajo por el cual te pagan y no concibes nada más.
Fíjate algo curioso que me pasó durante la carrera que tuve la suerte de poder estar en EE.UU. me familiaricé con un término que yo nunca antes había escuchado aquí, era el concepto fire, como fuego, el acrónimo se escribe igual en español. Fire. F i r e. Financial Independence, retire early. Y eran compañeros míos de la carrera que yo les preguntaba bueno, ahora cuando acabemos la carrera, ¿vas a echar currículum?
Todos ellos querían montar algo por su cuenta, porque su objetivo primario desde que salían a trabajar era alcanzar la independencia en el amplio sentido de la palabra. Depender de ellos mismos, tomar el control de su vida y de su carrera, hacerse responsables. Sin embargo, de la educación, de la cual yo venía de aquí a España, me habían educado o nos educaban para o bien para trabajar por cuenta ajena en una empresa, o bien para ser funcionario. Mis padres, los pobres, hijo, hazte funcionario. Sácate unas oposiciones, trabaja en la caja de ahorros, haz esto, haz lo otro, tal.
Entonces, ese concepto de libertad profesional yo creo que ya va asociado a una nueva realidad que estamos viviendo. Los conceptos de riesgo y seguridad han cambiado. Si antes lo seguro era un trabajo para toda la vida y lo riesgoso era hacer ruido, salirte de la vía establecida, del camino, montar algo por tu cuenta o hacerte visible y destacar, ahora se han cambiado las tornas. Ahora el riesgo es abrazarte a un puesto de trabajo con la esperanza de no perderlo, de que las cosas cambien solas, y en cambio, lo seguro es empezar a construir por ti mismo una propuesta de valor, una oferta sólida que te ayude a destacar y diferenciarte de los demás.
Hacerte visible de alguna manera, ya sea que quieras seguir por cuenta ajena porque te conviene y te pagan bien y te gusta lo que haces, o al menos tener algo a lo que agarrarte si llega el punto en el que no cuentan contigo y te ponen en la calle. Tantos sectores o industrias que estamos viendo cada día, desde la banca, el retail, la hostelería, muchísimas empresas, la industria en general, que poco a poco, no es que suba el paro, es que no es necesario que la gente trabaje. Muchas industrias.
Y nos encontramos con que ya tenemos que, cada uno de nosotros, tomar el control de nuestra carrera y prepararnos para lo que venga, sea lo que sea. Y entonces, ahí desarrollarías lo que tú llamas la mentalidad emprendedora.
¿Qué es la mentalidad emprendedora desde tu perspectiva, desde tu punto de vista, desde tu metodología? Esta es buenísima, César. Todos tenemos un iniciador dentro. Y cuando digo iniciador no estoy hablando de emprendedor, porque es un término que también se confunde mucho. Somos iniciadores en potencia, iniciadores de iniciativa, de iniciativa emprendedora, de empezar algo por nosotros mismos. Está en el ADN del sapiens, está desde el origen de los tiempos.
Hasta hace pocas generaciones, todos los días salíamos a la calle o al campo o a donde fuera a buscarnos la vida con cero seguridad de lo que podía pasar. Ha sido en las últimas generaciones donde nos han atrofiado ese instinto iniciador emprendedor. Y como digo, en esta sociedad normativa que castiga lo diverso y premia lo homogéneo, se ha encargado de atrofiar esa iniciativa. Y eso es antinatural, porque como sapiens iniciadores que somos, en el fondo todos tenemos ese emprendedor dentro y quiere hacer algo más. Por eso, gente valiosísima que tiene su vida resuelta, que tiene un trabajo, que tiene una familia, se sienten muchas veces aburridos, con un vacío existencial crónico, que les gustaría hacer algo más pero no saben qué es que me gustaría montar algo, hacer algo diferente. Y eso les duele y les frustra. Porque todos, aparte de un iniciador dentro, todos tenemos un yo físico. 1 yo conceptual el yo físico es este, tiene los 10 contados, acabaremos muriendo.
Sin embargo, el yo, el conceptual, quiere trascender a ese yo físico y quiere hacer algo. Algunos crean un podcast como tú, otros escriben libros, otros montan negocios, otros tratan de impactar en los demás de alguna manera porque quieren trascender a ese yo físico que tienen. Y ese es el reto. ¿Cómo podemos, a pesar del sistema, a pesar de la sociedad, a pesar de cómo está establecido un poco la regla del juego, abrazar de nuevo esa mentalidad iniciadora emprendedora que todos tenemos y empezar a construir cada uno de nosotros una propuesta de valor? Todos tenemos los mismos activos, tú, yo, todos. Tiempo, conocimiento y red de contactos.
Sin embargo, en esta mentalidad que nos han dogmatizado desde pequeños, nos han convencido de que iniciar algo propio, emprender algo, es una locura, es mucho riesgo, te vas a arruinar, necesitas tener dinero para invertirlo y estar dispuesto a perderlo todo eso nos los han metido y ha funcionado de maravilla. Hasta el punto que no le falta razón, ocho de cada 10 emprendedores sus proyectos se mueren en los primeros años. Eso es la realidad.
¿Por qué pasa eso? La gente muchas veces emprende por necesidad, por agobio, por una huida hacia adelante, por emociones. Porque con varios amigos, un día de cervezas se les ha ocurrido una idea brillante y esto no lo para nadie. Y la vamos a liar y vamos a montar eso y para adelante.
Sin embargo, emprender, iniciar algo propio, no necesariamente tiene que ser invertir dinero, no necesariamente tiene que ser descapitalizarte, poner en riesgo lo que has hecho que hay ese concepto que tú hablas de autoemprender.
Exactamente. Autoemprender o emprender a tiempo parcial o emprendedor 20. %. Una persona que, igual que Tarzán, no soltaba una liana hasta tener la otra. Pues yo invito a todos los que, como yo, como tú, hemos estado muchos años trabajando por cuenta ajena, que nos aprovechemos del sistema. Vamos a aprovecharnos del sistema, vamos a ser todavía más inteligentes que el sistema.
César:
Claro, es que en relación a la metodología que has desarrollado, que es este libro crea tu plan B, en este libro se muestra una manera de hacer las cosas y digamos que lo divides en tres partes y en esas tres partes tienes una que es conocerse mejor, la segunda, construir tu oferta y la tercera, cómo venderte o comunicar.
No recuerdo bien cómo venderte más o menos. ¿De esas tres, cuál crees que es más relevante? ¿Me podrías decir, por orden, qué es lo más relevante de las tres cosas?
Vicente:
Las tres se complementan porque son mi propia experiencia personal. Y esta metodología, este libro práctico, es el resumen de de la mentoría que yo vengo implementando hace años con clientes, gente que ya tiene una experiencia, que quiere empezar a construir ese proyecto paralelo, ese plan B profesional, sin renunciar a su trabajo, sin poner en riesgo nada.
Entonces, yo detecté, en mi caso personal y en el resto de los clientes que he tenido, que si empezamos directamente por diseñar esa propuesta de valor, es la segunda parte, sin previamente haber indagado en quién es la persona, cuál es su voz, qué quiere de su paso por este mundo, cómo quiere impactar en los demás, cómo quiere influir en otras personas, cómo quiere sentirse realizado.
Ya no sólo el tópico de qué se te da bien o con cómo te pueden pagar o qué es lo que el mundo necesita. El famoso ikigai donde confluye todo eso, es más que todo eso realmente entender cómo tú te sientes bien contigo mismo entregando a los demás valor, lo que tú puedes ofrecer.
Y para eso es fundamental conocerse mejor. Si no nos conocemos, pasa lo que pasa con muchos emprendedores que se dirigen solamente por el corto placismo. Necesito empezar a facturar cuanto antes, necesito vender cuanto más mejor. Y nos enamoramos de la idea que tenemos.
Creo que ya alguna vez lo hemos comentado, y eso es lo peor que puede pasar, porque pierdes la noción de la realidad. Es como cuando te enamoras de otra persona, solo ves lo que quieres ver. Entonces no tomas el pulso a tu cliente ideal, a la persona a la que pretendes ayudar. Porque a los que pretendemos ayudar o vender nuestro producto, nuestro servicio, no les interesa para nada ni nosotros, ni nuestro producto, ni nuestro servicio, ni lo que vendemos, ni nuestro storytelling. No les interesa nada de nada de eso. Solo les interesa resolver el dolor que tienen, el problema que tienen, la necesidad que tienen y si somos capaces de conectar con esa necesidad y hacerle ver que la solución es la que tú tienes, podrás vender ese servicio, ese producto al precio que quieras.
Pero claro, para eso hace falta un trabajo previo de introspección muy grande. Por eso empiezo con esa primera parte de autoconocimiento, de conocer también el nos de Ipsum, dicen en el frontispicio, de no conocerte a ti mismo. Ahí en el oráculo de Delfos estaba allí la pitonisa que se llamaba Pitia y por eso de ahí viene el nombre de pitonisa. Y llegaban pues toda la gente lejana, de sitios lejanos de Grecia, allí al oráculo de Delfos y a preguntarle a esta pitonisa cómo le iba a ir el año, la salud de su familia, las cosechas, si iba a llover o no iba a llover. Todos venían con eso. Pero claro, antes tenían que enfrentarse a esa frase demoledora en el frontis del templo conócete a ti mismo porque no hay viento favorable para el que no sabe a dónde va. Es otro de los dichos. Todo pasa por saber uno quién es, dónde está, qué quiere de la vida.
Y a partir de ahí vas a encontrar fórmulas y herramientas de sortear todos los obstáculos que tengas. Volviendo a los emprendedores o alguien que quiere iniciar algo propio, un iniciador, una persona normal y corriente como tú y como yo, que desde cero un día te levantas con una idea y hoy está materializada en el aprehendedor, en este podcast.
Y eso es un largo camino de prueba, error y de aprendizaje, como crear cualquier cosa propia. Lo importante es la persona, no las circunstancias que envuelven todo eso, complejas, difíciles, contradictorias. Por eso, para cuando vengan maldadas, es importante tener muy claro el gran porqué de lo que haces. Porque por muchos no es que te hayan dado, si has querido entrevistar a alguien. O pruebas o errores que hayas hecho.
Para llegar hasta donde estás hoy, tú tenías un gran porqué y no ibas a parar hasta tener construido un podcast potente. Y lo has hecho. Pues igualmente, si no tienes un gran porqué, hubieras abandonado, que es lo que pasa con muchos iniciadores, emprendedores. Por eso, para no abandonar ese autoconocimiento es fundamental 1 vez que esa primera etapa está superada, pasamos a la segunda que para mí es súper importante, que es cómo construir algo que valga la pena algo importante porque va a estar asociado a ti como persona, a tu propia marca personal, ese producto o servicio que vas a vender a los demás, que vas a entregar a los demás, pero con una voluntad sincera de ayudarles, de transformarles de cambiar sus vidas, de hacer que alejarles del dolor o acercarles al placer de alguna manera, con el conocimiento que tú tienes. Estructurar conocimiento, contenido, información.
César:
De todas formas, yo creo que hemos hablado de muchos temas y de muchas cosas, pero no hemos hablado de la creo que más relevante que es la toma de decisiones. Porque todo esto es previo a una toma de decisiones, que el individuo se da cuenta de esa situación y dice bueno, pues creo que tengo que hacer esto. ¿Tienes alguna? ¿Cómo crees que se tiene que hacer esa toma de decisiones?
Vicente:
Fíjate la etimología de la palabra decidir, decisión viene del latín decisio cis. Cis, que significa cortar. Cortar, mutilar, soltar. Quiere decir que una decisión significa dejar unas cosas para tomar otras.
Por eso cuesta tanto decidir, porque decidir significa renunciar a algo para tomar otro camino. Y renunciar duele. Duele. Entonces no estamos preparados muchas veces para decidir, sobre todo cuando tenemos tantas opciones como pasa ahora. Efectivamente. Ese gran problema que tenemos es que estamos intoxicados de información, sobreestimulados, no paramos de compararnos con otros, tenemos unas expectativas irreales. Todo eso junto hace que tomar decisiones sea muy difícil.
Esa pregunta es súper importante la que has hecho, porque para llegar a donde cada uno tiene y quiere ir, va a tener que renunciar a muchas cosas y va a tener que priorizar. Claro, en un mundo de objetos brillantes que tenemos por todos lados, que tenemos.
La opción de decir que sí a todo, porque lo hace la gente, porque es lo que toca, porque tiene que ser ya y porque está de moda, es muy difícil salirte de esa senda del borrego y empezar por ti mismo a tomar decisiones. Decisiones que te acerquen a donde quieras estar, que al final, claro, para tomar esas decisiones de forma correcta tiene que estar alineado el proyecto al que quieres llegar, lo que quieres hacer realidad, con tu propio gran porqué, la razón por la que lo haces.
César:
Propósito.
Vicente:
El propósito, efectivamente. ¿Cómo conectar ese talento que tienes, esos talentos, con ese propósito y no salirte del camino?
No crees que lo difícil, a mí me resulta lo más complicado, creo, hoy en día es desaprender, no tanto aprender. ¿Por qué? Porque el problema, que yo creo que si ya tienes cierta edad, el problema es que te enfrentas a cuestiones relacionadas un poco con la desilusión o la soberbia o el no sé cómo decirlo.
César:
Sí, el ego.
Vicente:
El ego, efectivamente. Ese ego que está ahí y que de alguna manera ya no te permite ilusionarte. Pues yo creo que al final esa es la clave, el embarcarte en proyectos que te hagan llevarte más allá y salir de esa cómo decirlo, de ese cinismo, no sé cómo llamarlo.
Porque mucha gente que ya no quiere aprender más a partir de los 40. Es como decir ya he vivido.
César:
Yo creo que lo difícil es aprender. Y ahí es donde te voy a preguntar ¿cómo se desaprende?
Vicente:
Totalmente. Y no sólo a partir de cualquier edad. Yo creo que eso va asociado a la persona en sí misma.
El futuro no va a ser los que los que sepan más en general, sino el que tenga mayor capacidad de desaprender y volver a aprender con humildad. No es como el dicho creo que era de Einstein, que no es el más fuerte o de Darwin, no recuerdo, Darwin, no es el más fuerte, el que más corre o el que más salta o el que más sino el que mayor capacidad tiene de adaptarse. Claro, a la velocidad.
César:
Darwin.
Vicente:
Sí, a la velocidad que cambia todo ahora.
Los que tengan esa capacidad de adaptación, que nuestro lenguaje ahora actual es capacidad de desaprender y volver a aprender, a no dar nada por hecho ni por ganado, porque al final todo cambia a una velocidad tan rápida que tenemos que ser lo suficientemente humildes y dejar a nuestro ego de lado para asumir que somos unos aprendices permanentes, perpetuos, y que tenemos que siempre tener esa actitud del principiante, esa curiosidad de los niños de no dejar de sorprendernos por lo que sucede, por sumarnos a nuevas tendencias, por entender mejor a las personas, por empatizar con las personas, por escuchar, por observar, por todo lo contrario de lo que lamentablemente ahora sucede, no escuchamos.
Muchas veces en una conversación estamos a veces pensando más en lo que te voy a contestar que en lo que tú me estás diciendo para que quede asentado que sé lo que digo y que quedo mejor que tú. En fin, al final el ego, que es ese falso yo que todos tenemos y que lo creamos para armonizar en la sociedad, para sobrevivir en definitiva, es como un disfraz que nos ponemos cada día por la mañana al salir a la calle. Y ese no somos nosotros realmente. Es una especie falso yo un alter ego que nos creamos. Igual que Superman. Superman y se disfraza de periodista Karklen para andar por el mundo.
Nosotros, a nuestra manera, tenemos nuestro propio Superman dentro, o Superwoman y nos disfrazamos de otra cosa. Y es muy difícil desapegarnos de ese ego porque muchas veces está asociado a nuestras expectativas personales, al qué dirán los demás, al qué dirá nuestra familia, nuestros amigos, nuestra pareja, incluso nuestros hijos, al qué dirá todo el mundo. Porque el ser humano es un ser vivimos en comunidad.
Y claro, en la prehistoria el no sentirte acogido en un grupo, no sentirte integrado, era sentencia de muerte. Un cachorro, una cría en la selva no sobrevive unas horas o días. Entonces hemos traído esa sensación de necesidad de aceptación social a nuestros días. Si antes es que te expulsaban de la tribu era sentencia de muerte, ahora no es sentencia de muerte que de tu comunidad o de tu grupo humano con el que te mueves te vayan a expulsar. Pero ser auténtico, que es lo que ahora mismo se carece en la sociedad, la autenticidad contra esa apariencia del pretender ser lo que no eres, el postureo.
César:
Yo creo que está en boga hoy en día.
Vicente:
¿El qué, perdón?
César:
Muy en boga.
Vicente:
Sí, sí, sí, sí, totalmente claro. Y más con las redes sociales. Todos fingimos ser otra cosa diferente a lo que realmente somos.
Y yo creo que lo que más se valora, relacionado con todo lo que estamos hablando para atraer genuinamente personas interesadas en lo que haces, es la autenticidad. Porque en el momento que eres auténtico ya no compites contra los demás, compites contra ti mismo. Cuando compites contra otros, nadie quiere ayudarte, es la realidad, lamentablemente.
Pero cuando compites contra ti mismo, todos querrán ayudarte porque ya no representas una amenaza para nadie. Empiezan a interesarse por lo que estás haciendo. Oye, qué interesante eso que he visto, que has publicado. Oye, qué valiente hablar en esos términos de tal asunto. Porque en cuanto las personas detectan autenticidad y honestidad y congruencia entre lo que eres, lo que dices y lo que haces, entonces todo empieza a abrirse a tu camino. Es una cosa súper interesante.
Por eso yo a los que están pensando en crear algo propio, les invito a que primero se vean al espejo, descubran quién son realmente, cómo quieren impactar en los demás, que sean auténticos, que sean humildes y que de forma genuina y generosa empiecen a entregar valor a otros y los beneficios sin duda llegarán.
César:
Qué interesante. Comentas en tu libro un concepto que me ha llamado mucho la atención que es el side hustle, que sería como el trabajo secundario. Cuéntame un poquito más sobre ese concepto.
Vicente:
Otro concepto que en EE.UU. me llamó muchísimo la atención, que son, traducido al español, los side hustle son proyectos paralelos.
Yo me daba cuenta allí, gente que estaba trabajando como yo, por cuenta ajena, todos tenían negocios paralelos. ¿Y yo pero qué es esto? Si yo qué negocio para tener mi nómina, mi puesto de trabajo, una empresa a la que voy de nueve a que acabe por la noche y venderme en cuerpo y alma para todo lo que haga falta esa empresa.
Sin embargo, allí el trabajo que nosotros llamamos alimenticio y funcional, un trabajo cualquiera. Para ellos simplemente un comodín en su vida, es uno más para tener ahí. Su fuente de ingresos, su nómina, lo que sea.
Y paralelamente, seguramente porque es un mercado laboral menos proteccionista que este que tenemos aquí, o quizá porque papá Estado no es tan paternalista ni está tan al cuidado de todo el mundo. Cuando habla de América, digo la región americana, desde EE.UU. hasta Argentina, unos países. Porque sálvese quien pueda y otros porque es un régimen capitalista a tope, sin entrar en ideologías y todos los extremos son malos.
Y afortunadamente en España tenemos una amalgama social 1 seguridad en todos los términos fabulosa y que ha costado mucho conseguirla. Sin embargo, no debemos permitir que eso atrofie y frene a mentes iniciadoras que puedan aportar mucho valor a la sociedad. Que seamos de alguna manera generosos en permitir a cuantos más ciudadanos anónimos mejor iniciar y emprender sus propios proyectos paralelos.
Este concepto de side hustle ayer está a la orden del día a cualquier compañero de trabajo o otros compañeros de otras empresas y tal, todos montan sus negocios de cualquier cosa que te puedas imaginar, desde, no sé, un gimnasio, una cadena de algo, una franquicia, un servicio de algo de consultoría, cualquier cosa.
Es decir, si es que al final una startup que al final son con un desarrollador, con alguien tal, una serie de personas, unos ponen su tiempo, otros ponen su conocimiento, otros ponen algo de inversión. Al final en cualquier proyecto de ese tipo lo importante son las personas.
Puedes tener una due diligence muy potente para analizar proyectos, para ver si entras o no entras, cuál es el mercado, la competencia, el modelo de negocio, las finanzas, pero por encima de todo eso son las personas.
El equipo es como la metáfora siempre de apostarle al jinete o al caballo. Pues siempre le vas a apostar al jinete. O al coche de fórmula un o al piloto. Vicente: Pues siempre le voy a apostar al piloto porque el coche lo van a cambiar continuamente, el caballo se va a cambiar, pero el jinete, el piloto, el emprendedor, el iniciador va a ser la persona que va a estar ahí al timón del proyecto, aunque ese proyecto tenga que pivotar y tenga que cambiar.
Por eso yo creo que es importante empezar a entrenarnos todos, allá donde estemos, cada uno en nuestras circunstancias personales y profesionales, con la mentalidad iniciadora emprendedora, porque en el momento que abrazas esa mentalidad. Empiezas a ver oportunidades por todos sitios. Es como encontrarnos en un evento, en un contexto de networking, en una comunidad, en un foro. En el momento que tienes las antenas y la proactividad para identificar oportunidades y personas con las que conectas y puedes hacer algo juntos, yo creo que eso es maravilloso. Y debemos de quitarnos esa costra de barro seco que tenemos encima a veces de bloqueo, de miedo, de inseguridad, de saboteador, que muchas veces nos auto saboteamos, ese síndrome del impostor no nos sentimos merecedores de algo más. Nos quejamos, ¿verdad? Nos quejamos.
Y es difícil pasar de ese lado del victimismo y la queja a la responsabilidad y la consciencia. Y eso es solamente una decisión, no es más. Porque muchas veces culpamos de nuestras circunstancias al contexto, al país, a la política, a la pandemia, a la crisis, a las oportunidades, a la precariedad. En general, de todo.
Y yo creo que nos retroalimentamos muchas veces en esa visión cortoplacista, negativa, victimista, quejica. Y el reto también es hacernos responsable de nuestra vida, de nuestra carrera. Es decir, aquí estoy yo, el héroe.
César:
Porque tú hablas del saboteador y el héroe. Entonces, mi pregunta viene acaso en cuanto a que ¿cómo podemos hacer que el héroe gane al saboteador o lo aminore?
Vicente:
Es un impulso muy interesante.
Por un lado está el saboteador. Es como una pequeña figura aquí al saboteador y nuestro superhéroe interior al otro lado. Para empezar, tenemos que compadecernos de nuestro saboteador interior.
Vamos a compadecernos de él porque nos ha acompañado desde que nacimos. En él están metidos seguramente nuestra familia, nuestros padres, nuestra educación.
César:
Ese no es el ego.
Vicente:
No, eso no es el ego. No es nuestro saboteador. El ego sería otra cosa. El ego es nuestro falso yo. Es ese personaje que nos inventamos y que del cual nos dice, disfrazamos cada día para salir a la calle a comernos el mundo, a decir aquí estoy yo.
César:
O sea, que está hecho un poco de héroe y de villano. Sí, sí.
Vicente:
Bueno, un alter ego bien, bien hecho y bien construido. Es necesario, es importante. El alter ego de Superman con Clark Kent es importante. Igual que cada uno de nosotros.
Pues cuando te levantas por la mañana, te miras al espejo, ÿ, te dices lo que quieras decirte verbalmente o mentalmente, y te preparas para dar lo mejor. Entonces ahí sales empoderado.
Ahora estamos hablando del saboteador interior, que es una herencia de lo que creemos posible o no creemos posible, o de lo que nos creemos merecedores o no nos creemos merecedores. Si desde pequeños hemos estado mamando en nuestro contexto familiar, socioeconómico, cultural, lo que es posible hacer y lo que no es posible hacer, eso lo tenemos ahí muy arraigado. Sin embargo, bueno, su intención es honesta, es sincera, quiere protegerte.
Muchas veces, César, para pasar a la acción no necesitamos más motivación. Necesitamos entender el concepto de tiempo. Fíjate, una década, son 40 trimestres. Dos décadas, 20 años son 80 trimestres. Tres décadas, 30 años son 120 trimestres. Y 40 años, que es una vida entera, desde los 20 y pocos que empiezas a trabajar, hasta los 60 y tanto. 40 años son 160 trimestres y acabó todo. Dos despistes y se ha acabado todo.
Dos despistes de esto que tiras en un trabajo aquí, año, otro año, otra ciudad, otra ciudad. Y entender el concepto de tiempo y que es un trimestre este mes, el pasado y el que viene. Nada.
Yo invito a que hagamos un excel o una tabla, cada uno que la haga como quiera, donde ponga esos 160 trimestres, que son 160 cuadritos, son 16 líneas por 10 líneas, eje abcisas, 16 por 10 cuadritos y que empieces a rellenar cada cuadrito, los que has ocupado ya desde que saliste al ruedo del mundo laboral.
Y cada uno, la edad que tenga ahora, si tiene 30, que vea los que lleva, si tiene 40, que vea los que lleva, si tiene 45, los que lleva y que ve a los que faltan en su vida profesional activa. No hay que ser tremendista, viviremos los años que vivamos, pero la biología es la que es y la energía que tienes para hacer cosas es limitada, a no ser que sea Smith Jagger, que está todavía pegando saltos. Pero la gente normal y corriente tiene un límite de poder hacer cosas.
Entonces, con esa visión del concepto de tiempo en una sola imagen, vamos a ser capaces de superar a ese saboteador interior y va a empoderar a nuestro superhéroe para que se dé cuenta de la finitud de la vida y del tiempo que a cada uno le queda Ÿ para hacer lo que se supone que tiene que hacer, que seguramente sea algo diferente a lo que está haciendo.
Seguramente no es el caso de algunas profesiones o algunas personas que seguramente también nos estén escuchando, que nada de esto les resuena porque tienen un trabajo que es su vocación, ni siquiera piensan en otra cosa.
El mes pasado un médico muy famoso de Granada operó a mi padre de rodilla. Tenía la artrosis y le ha puesto una prótesis de rodilla. ¿Y le pregunté Doctor, cómo tal? Me interesan mucho las personas. Le pregunté Mira, esta mañana he operado siete rodillas. Ha puesto siete portas, siete rodillas ha cambiado la vida a siete personas para siempre. Siete personas que tenían dolores crónicos y que ya les costaba caminar, tal, les ha puesto una rodilla nueva y ha cesado el dolor para siempre.
Claro, ese nivel de vocación y de conexión talento, propósito, realización personal, gran porqué de la vida, es imbatible. Hay algunas profesiones, profesores, formadores, judicatura, servicios públicos de todo tipo, ¿no?
Pero sin embargo, hay otras profesiones u otras personas pues que saben en el fondo que deberían estar haciendo algo diferente. Y yo les invito a los que nos están viendo escuchando que se hagan la siguiente pregunta a partir de hoy, todos los días ¿qué debería estar haciendo hoy que no estoy haciendo? Y a partir de ahí que actúen en consecuencia.
Yo me hice esa pregunta, yo me tiré 20 años en el mundo corporativo, siempre en internacional, haciendo proyectos, obra pública, infraestructura. Yo soy ingeniero de camino, ingeniero civil como llaman ahora, y a pesar de que era un trabajo que me realizaba, me pagaban bien, conocía mundo, viajaba mucho, vivía en 15 ciudades de ocho países distintos, conocí culturas, idiomas, me desfogué y estaba bien.
Sin embargo, llegó un día en que me hice esa pregunta, me hice la siguiente reflexión: los trabajos en mi vida van y vienen, las posiciones, los proyectos, las personas, todo eso va y viene, pero hay algo que queda para siempre, que es esa propuesta de valor, esa oferta al mundo que cada uno queremos hacer. Yo me pregunté, ¿cuál es la mía?
Porque podía seguir así hasta que me jubilara y en mis cuarentas me hice esa reflexión y fue cuando tomé la decisión, como seguramente fue el día que tú dijiste voy a montar el aprehendedor para yo construir mi proyecto, empezar a crear contenidos, formación, mi blog, a escribir, ayudar a otras personas, a dar mentorías, conferencias, a escribir libros, que era algo totalmente diferente a lo que yo había hecho anteriormente en mi vida.
Estaba ahí, la semilla estaba dormida. Son esos talentos que todos tenemos, algunos están visibles, otros están ocultos, otros sabemos que los tenemos pero algún día los exploraremos, otros los conocen, las personas que nos quieren, te tú serías bueno haciendo eso y tú no haces caso y otros están totalmente ocultos. Y de pronto te sorprendes a ti mismo.
César:
Una persona de 40 y pico años, ¿que es lo más inteligente que podría hacer mañana? Además de la pregunta que acabas de decir que se tendría que hacer todos los días en los próximos meses, ¿qué es lo más inteligente que podría hacer para desarrollar su plan B?
Vicente:
El primer paso es poner en orden todo lo que ha hecho en su vida, ya con esa edad y esa veteranía estoy seguro que tiene para hacer ahora una lista de aprendizajes, de cualidades, de características, de todo lo que ha hecho en su vida a nivel personal y profesional.
Como te decía antes, formaciones, proyectos, personas, contactos, libros leídos, viajes, experiencias vividas, aprendizajes, todo, absolutamente todo habilidades que sabe que tiene, Ÿousand de todo tipo, todo un inventario por decirlo, un inventario personal de todo, absolutamente todo. 1 vez que haces inventario, ponerlo en orden, estructurarlo y extraer de ahí pepitas de oro de cómo ellos se imaginan entregando valor a los demás con todo eso que son capaces de hacer.
A partir de ahí, imaginarse transformando, ayudando a otras personas o empresas, como si fuera un servicio, un punto a, un punto B, cómo entran, cómo salen, punto de entrada, punto de salida. Una serie de pasos Imagínate que es alguien que ha llegado toda su vida al marketing en diferentes empresas. O una persona que me llegan casos continuos de la banca.
Tú ya sabes la escabechina que está viendo en la banca cada día nos levantamos con una noticia de que tal entidad, 5000 a la calle, no sé cuántos tal. Empresas de retail grandes que poco a poco van prescindiendo de personas. Son profesionales súper valiosos, gente de finanzas, gente de consultoría, muchísimo gente de la industria en general, de la fabricación, de lo que sea. Gente valiosísima. Si esos cada uno de ellos pone ponemos ordenado todo lo que son capaces ellos de hacer para ayudar a otras personas, asumiendo que el público en general muchas veces nosotros pensamos que saben mucho más de lo que nosotros sabemos y nos comparamos erróneamente con los que saben más que nosotros, pero debemos compararnos con la gran masa social que sabe mucho menos que nosotros.
Un abogado, un consultor, un financiero, un marquetero, un ingeniero, un arquitecto. Cualquiera de ellos puede ofrecer un servicio para otras personas que necesiten la información que ellos tienen. 1 vez que ya lo tienen diseñado, toca el paso de empezar a validarlo. Todo esto estamos hablando de mientras mantienen su puesto de trabajo.
Claro. Idealmente, idealmente, idealmente. ¿Y cómo se valida eso? Pues encontrando personas que les resuena ese mensaje, que tienen esa necesidad, que estarían dispuestos eventualmente a pagar por ello. Aunque al principio lo hagamos como cuando estás validando algo como beta testers, que simplemente es gente que está dispuesto a que le dejes ayudar, si se dejen ayudar para conseguir algo y a partir de ahí ir poco a poco validando ese servicio. Es como una prueba de mejora continua, Kaizen. Vas a ir mejorándolo, mejorándolo, hasta que ya tienes un primer prototipo de ese servicio, ese producto, y es el momento ya de lanzarlo con clientes reales.
Y hasta que una persona no saca por primera vez la tarjeta de crédito para pagarte, uno no puede imaginar el chute de energía que eso representa y de motivación, cuando después de toda una vida trabajando para otros puedes ver hecho realidad una contrapartida a tu conocimiento y a tu esfuerzo personal.
Por eso yo los llamo Emprendedores del Conocimiento. No estamos hablando de que tengas que alquilar una oficina, ni invertir en mobiliario, ni en género de nada, porque al final eso ya es bueno, eso se emprenderá a tiempo total seguramente y de la forma tradicional, que al final pues eso es un alto riesgo para muchas personas.
Pero en el momento que tú te transformas en un Emprendedor del Conocimiento, respondiendo a tu pregunta de qué es lo primero que puede hacer un profesional que nos está escuchando, sea del campo, de la industria que sea, es abrazar esa mentalidad de emprendedor, del conocimiento, con todo lo que sabe y lo que ha hecho, cómo puede crear un servicio para otras personas.
Y en el momento que ya lo tienes, pasaríamos ya a la tercera parte del libro de cómo comunicar, atraer y venderte con eficacia. Eso es otro otro tema tabú que tenemos ciertos profesionales. Nos han enseñado quizá a vender muy bien Zweitausendein lo que hacemos para terceros, pero no para vendernos a nosotros mismos, ni para vender nuestras habilidades, ni la solución que proponemos.
César:
¿Ahí hablas de la estrategia de influencia, verdad?
Vicente:
Totalmente.
César:
Que me parece muy interesante y me gustaría que dieras algunas pinceladas sobre ese punto.
Vicente:
Claro, convencer y persuadir e influir en otras personas significa mostrarles de una forma genuina y auténtica lo que tú ofreces y cómo tú puedes ayudarles. Tenemos que entrenarnos en decir con pocas palabras y forma clara lo que se puede decir en un elevator pitch.
Ese concepto de discurso de ascensor o de elevador, que en menos de 1 min tienes que ser capaz de contar a tu interlocutor quién eres, qué haces, para quién lo haces, para que consiga qué y de qué manera, cómo.
Eso no es fácil, improvisar es siempre una mala idea. Y cuando ves que alguien parece que lo dice con naturalidad y tal, es que lo ha hecho 100 veces, 200 veces, 300 veces, con mucha naturalidad. Y tener un pitch diferente para cada tipo de persona o de posible cliente. Porque en el momento que tú ya tienes interiorizado cuál es tu servicio, qué es lo que ofreces, cómo puedes ayudar a otras personas y tienes súper bien aprendido ÿ tu elevator pitch, eres imbatible.
Porque esa seguridad que vas a transmitir a otras personas y esa conexión que vas a tener con ellos para vender lo que haces les va a dejar normalmente dejar sorprendidos. Entonces, empezar una estrategia de influencia por varias vías, que lógicamente estamos ahora mismo en la era digital, hay muchísimas redes sociales, cada uno tiene que encontrar con la que se siente más cómodo para crear contenidos.
De forma que la llamada a la acción, esa llamada a la acción pues que siempre vamos a proponer a cualquiera que nos escuche, como cuando tú puedes hablar de tu podcast en un contenido, si quieres saber más te invito a que veas el capítulo entero en mi podcast. ¿Pues de la misma manera, en cualquier contenido que publiquemos, la llamada a la acción va a ser hablar con nosotros y en ese momento, para vender nuestro servicio, nos vamos a convertir en cualificadores, no en vendedores, ¿por qué? Porque es una estrategia anti venta en la cual nosotros somos los que decidimos con quién nos sentimos cómodos trabajando, a quién podemos ayudar mejor.
Nos va a ayudar a identificar a nuestro cliente ideal o nuestro cliente perfecto. ¿Quién es nuestro cliente perfecto o nuestro cliente ideal? A quien mejor podemos transformar y más rápido.
Entonces, si una persona ha estado toda su vida en tema de finanzas y crea un servicio relacionado para ayudar, no lo sé, me lo invento, a pequeños empresarios, a pymes o autónomos, a poner en orden las finanzas de su negocio de una manera profesional, sin estar con la típica gestoría que nada más que te va a hacer el cierre contable y la declaración de impuestos y no se ve realmente una foto real, en tiempo real, de cuáles son entradas, salidas, coste, venta, la desviación sobre lo planificado y quieres hacer un servicio como eso, pues vas a necesitar llegar a ese tipo de personas y saber si realmente les puedes ayudar.
Entonces es importante esa especie de embudo o de filtro para que las personas que lleguen a ti sean las adecuadas. Y de eso se trata esa estrategia de influencia, de darte a conocer con mensajes potentes. Hay muchas técnicas de influencia, ahora se habla mucho del copywriting.
Si conseguimos crear contenidos potentes que llevan la atención a las personas a las que tú te diriges, pues te vas a quitar de encima clientes que no son los adecuados, básicamente, que te van a hacer perder el tiempo o a lo mejor no les vas a poder ayudar correctamente.
Por eso yo creo que esa estrategia de darte a conocer, de crear contenidos, de empezar a atraer prospectos, que puedas entrevistarte con ellos, quitarte los complejos de realizar una sesión de venta, al final es una llamada de venta encubierta en una primera sesión en la cual tú estás haciendo un diagnóstico de ese cliente, de esa pyme, de ese autónomo, de esa persona que se acerca a ti para, para buscar ayuda, porque ya te ha visto, ya has generado confianza y lo que quieren de alguna manera es que les ayudes de una forma genuina.
César:
De todos los temas que has tocado, que son muchos, hay uno que has tocado al principio que es sobre la Gestión del Tiempo, que me parece fundamental. ¿Entonces, mi pregunta es, para crear tu plan b, si yo tuviera solo 2 h, vamos a decir 5 h a la semana, 1 h por día de la semana, para crear mi plan b, qué cinco cosas o qué qué harías?
Vicente:
Depende de la fase en la que estés.
Si empiezas de cero es aunque sea dedicar 1 h de bloqueo al día sin que nadie te moleste y enfrentarte a una hoja en blanco para hacer ahí una tormenta de ideas sobre cosas que podrías hacer. Ese es el primer paso.
Yo me pasé mucho tiempo antes de dar el primer paso, bloqueándome el tiempo que podía cada día para investigar, para leer, para formarme en cosas que yo entendía que carecía de los conocimientos. Un ingeniero de caminos, si quería saber algo más de cómo hacer todo lo que ahora cuento que yo hago, pues eso no pasa de un día para otro, es un proceso.
Tuve que formarme adicionalmente en Liderazgo, en Marca Personal, en Gestión del Cambio, disciplinas que para mí hasta entonces pues eran pues eran algo algo lejano a leer e informarme de otras cosas totalmente distintas a las que yo hacía cada día. Y claro, ahí no se ven resultados de un día para otro. Eso es empezar a dedicar tiempo para empezar a no estar distraído con llamadas, con reuniones, con redes sociales, viendo noticias.
Es decir, ser capaces de bloquear espacios de tiempo a lo largo de cada día, ya sea mañana, media mañana, tarde, antes de comer, después de comer, a media tarde, cuando baja la actividad por el motivo que sea, que cada uno conoce su contexto profesional, cómo funciona.
Bloquearse esos espacios de tiempo sagrados para empezar a hacer esa tormenta de ideas, poner en orden lo que ha hecho, lo que le gustaría hacer, lo que podría ofrecer y empezar a dar forma a esos contenidos y ir construyendo una marca personal ÿ paralela a la que cada uno tiene y tiene que hacer esa transición. Muchas veces lo hacemos con miedo, ¿qué van a decir? ¿Qué tal si se enteran? O ¿qué tal si no cumplo las expectativas de lo que prometo? Al final es una batalla interna importante.
Pero cualquiera que pueda desde ya empezar a dedicar esas horas sueltas a lo largo de su semana a ese proyecto paralelo, a ese plan B profesional, yo les invito a que empiecen con esa tormenta de ideas, a poner en orden todo lo que pueden hacer, darle forma de servicio y empezar a validarlo cuanto antes.
César:
En toda esta trayectoria en tu carrera, si pudieras ahora mismo volver a cuando tenías 30 años, ¿qué te dirías a ti mismo? ¿O sea, cuál es el consejo que te darías, el aprendizaje que tienes en estos años, si pudieras volver a los 30, qué te dirías?
Vicente:
Tener paciencia. Tener paciencia y persistir siempre.
No he dejado de hacerlo, pero ha sido ha habido épocas en mi vida en las que me he conformado con lo que tenía ya, posponiendo, posponiendo lo inevitable. Si puedes hacerlo antes, hazlo antes.
No tienes que esperar a tener una crisis personal para hacerlo, o verte suficientemente seguro patrimonialmente hablando, o con un puesto de trabajo, o con porque nunca se va a dar la situación perfecta. Lo haré cuando tenga esta posición en la empresa, lo haré cuando haya ahorrado tal cantidad de dinero, lo haré cuando mis hijos tengan ya tal edad, lo haré cuando, cuando, cuándo.
Entonces, si yo hubiera tenido esa lucidez sobre la finitud de la vida, sobre el coste de oportunidad de no hacer lo que tienes que hacer en cada momento de tu vida, lo hubiera tratado, bueno, lo hubiera intentado antes, definitivamente. Sin embargo, tampoco estaba preparado.
Esto no es un mensaje anti trabajo ni anticorporativo, esto es muy importante porque he llegado a la conclusión de que si no hubiera vivido todo lo que vivía antes en ese mundo profesional corporativo, no hubiera llegado donde estoy hoy. No podría haberlo hecho. Nada va a salir de la carrera, ni con unos pocos años de experiencia. Al final hace falta un proceso de transformación.
Pero bueno, a mí yo del pasado le diría que tuviera paciencia, que no desistiera, que fuera persistente, perseverante y que tuviera una dirección esencial, por así decirlo, que hubiera que me hubiera quitado más ruido del camino, hubiera quitado más distracciones, hubiera tenido menos influencia, hubiera intentado tener menos influencia de los demás de lo que se puede y no se puede.
En fin, aprendizajes que yo creo que sólo se aprenden en carne propia, no a través de otras personas. Por mucho que te digan.
César:
¿Si te digo éxito profesional en mayúsculas, que te viene a la cabeza?
Vicente:
Libertad. Libertad, libertad profesional. Sentirte libre cada día para hacer lo que tienes que hacer.
César:
¿Y quién te viene a la cabeza? De personas, que está muy bien, pero ¿quién te viene a la cabeza como éxito profesional?
Vicente:
Me viene a la cabeza, antes hemos hablado de Jason Calacanis, por ejemplo, los autores también del libro de Lynn Starup, Eric Rice. Sí, Eric Rice. Al final son gurús de su temática, son personas. O Tim Ferries, por ejemplo, también la semana laboral de 4h. Al final gente que han sido innovadores en una manera de afrontar la vida, sus negocios, en ser congruentes con lo que predican, con su libertad.
No quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que hacen y predican, pero para mí en su momento fueron referentes de lo que tenía que hacer con mi vida. Porque al final, como te digo, los 160 trimestres, que son 40 años de una vida profesional media, pasan volando. Entonces cuanto antes tomemos acción, mejor. Y me inspira el pensar en personas que lo vieron claro del principio e hicieron lo que tenían que hacer.
César:
Me gusta un concepto porque los estoicos le llamaban a eso el memento mori.
Vicente:
Exactamente es la misma con las personas y con todo. Todo puede acabar en cualquier momento.
Entonces como no tener miedo a la muerte haciendo todo lo que hemos tenido que hacer y si me llega mañana habré hecho lo que pude hasta el día anterior.
Ahora lo peor, el peor dolor que puede haber es no vivir la vida que podíamos haber vivido, arrepentirnos de no haber montado ese podcast o de no haber escrito ese libro, o de no haber abrazado a esa persona o no haber viajado a ese ese sitio o no haber dicho lo que tenías que decir. Entonces, en el momento que entendemos el concepto de tiempo, eso nos da toda la motivación que necesitamos.
Por eso yo soy de la opinión que no necesitamos motivación sino entender el concepto de tiempo.
César:
Te voy a preguntar por tres libros de cabecera que tengas que para ti sean imprescindibles. Dime tres, sobre todo a nivel de desarrollo personal.
Vicente:
Por supuesto. Meditaciones de Marco Aurelio, el hombre en busca de sentido de Víctor Frank y muy recientemente leí la biografía del silencio de Pablo dos, que me encantó, entre otros muchos.
Te he dicho esos tres ahora después a nivel de emprendimiento hay también un porrón de ellos, pero bueno.
César:
Bueno, me quedo con esos tres. ¿Y newsletters que te guste seguir? Igual no sigues.
Vicente:
Sigo una que me gusta mucho que se llama en inglés minimalismo a minimalismo y podcast el emprendedor, el aprehendedor. Cómo no.
Algún podcast estoy ahora escuchando también. Bueno, uno muy buen agente de Eugenio Payá que se llama Ideas para vivir mejor, que también me ha gustado mucho. Lo estoy escuchando ahora.
César:
Qué bueno. Dime qué y quién te motiva y por qué.
Vicente:
Ahora mismo la persona que tengo en la cabeza es Francesc Miralles. Me encanta. He coincido con él ya en alguna ocasión. Un buen amigo, le admiro.
Libro Ikigai, el famoso autor el libro y que entre otros muchos se le conoce solo, bueno, principalmente por ese libro, pero ha escrito una cantidad de libros.
De hecho tiene un podcast también Café Ikigai, que también lo escucho, que también recomiendo mucho Café Ikigai. Y otro podcast con Alec Rovira que es ojalá lo hubiera sabido antes, también muy bueno. Ya que me has preguntado antes por podcast, últimamente escucho todos esos y para mí es un referente.
César:
Yo a Miralles le conozco por un libro que escribió Corales Rovira.
Vicente:
Sí, han escrito varios. Han escrito varios. No me acuerdo cuál era el nombre. Pero puede ser alegría, puede ser amor, puede ser. Hay varios libros que se han escrito.
César:
Pues Vicente, no sé, yo generalmente, para acabar un poco el la entrevista, suelo hacer siempre este tipo de preguntas. Una de ellas es ¿a quién te gustaría escuchar en este programa, en este podcast, ser entrevistado?
Vicente: Mira, ahora mismo estaba acordando de Jan bracken, creo que tú la conoces ¿o no?.
César:
No, no lo sé, ahora mismo no caigo.
Vicente:
Jan Bracken es una buena amiga que se dedica zweitausendein a los audiocursos y contenidos audio muy potentes.
César:
Yo creo que le conozco por Jan, pero no por Bracken. No me salía su apellido. Qué bueno. ¿Y hay algo que ya has aprendido con hache en esta conversación?
Vicente:
En cada conversación de este nivel se aprende mucho y se sacan conclusiones más todavía de las que uno trae. Porque a la hora de hablar sobre eso, aunque ya lo tengas asimilado y asentado ÿ te reafirmas.
En este caso hemos hablado mucho del concepto de tiempo y de la razón de levantarse cada mañana para hacer algo más grande que nosotros mismos. Cómo trascender entonces ese mensaje de preguntarnos cada día qué hacer para destacar o al menos cuál va a ser nuestra arma de diferenciación masiva para diferenciarnos, destacar y hacernos visibles en este contexto laboral cada vez más competido, frágil y cambiante.
Yo creo que es una reflexión que me llevo del día de hoy bastante potente, la verdad.
César:
¿Cómo te pueden encontrar los espectadores?
Vicente:
Bueno, pues a través de la web del Libro Creatuplanb.com o de mi propio blog que es Sincronizatutalento.com.
César: Y también te pueden contactar por redes sociales.
Vicente:
Sí, también con mi nombre, Vicente Ferrio. LinkedIn, Instagram, Facebook y en el blog Sincronizatutalento.com.
César:
Perfecto. Pues nada, no sé si quieres comentar algo que nos hayamos dejado en el tintero, algo que consideres que podría ser relevante para la audiencia.
Vicente:
Como última sí, una última una última reflexión que recordarles que a lo largo de la vida, los proyectos, los trabajos, las personas van y vienen, van y vienen, van y vienen. Sin embargo, su marca personal y su propuesta de valor al mundo es para siempre. Que se pregunten a qué le están dedicando más tiempo, que eso va a ser el driver, su estrella polar a partir de ahora, cada día para el resto de su vida.
César:
Perfecto. Pues nada, pues con esa frase nos quedamos.
Vicente:
Genial.
César:
Muchas gracias.
Vicente:
A ti. Un placer, amigo. Gracias. Hasta pronto.
César:
Decía el cantautor Facundo Cabral que un hombre es lo que sueña, nada más que eso.
Hoy Vicente nos cuenta cómo buscar nuestros sueños con su metodología.
En su libro Crea tu plan B, Vicente resalta que todo pasa por uno, es decir, que es clave conocer quién eres, saber dónde estás y sobre todo, el porqué de lo que haces. Y no sólo toca grandes temas, sino que también nos desgrana técnicas muy concretas de cómo gestionar nuestro tiempo. Resalta la importancia de tomar conciencia de dónde ponemos el foco de nuestra atención y de esa manera, cómo podemos construir nuestra marca personal.
Espero que te haya gustado el episodio de hoy.
Si quieres ayudar a que el podcast siga creciendo, recuerda que puedes suscribirte en elaprendedor.com. También puedes recomendarlo en tu entorno, en las plataformas de podcast o en redes sociales.
Si quieres contactar con el podcast no dudes en comunicarte conmigo en holaaprendedor.com o en las redes sociales del podcast.
Muchas gracias por estar por aquí y nos vemos muy pronto.
